Signos de embarazo en perras: síntomas semana a semana, cuidados y parto

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El embarazo de la perra de un vistazo

  • El embarazo de la perra dura de media 63 días (9 semanas), en un rango de 58 a 68 días.
  • Signos tempranos (semanas 1–3): cambios de conducta, somnolencia, a veces breves «náuseas»; desde las semanas 4–6 los pezones se hinchan y oscurecen, y crecen la barriga y el apetito.
  • La confirmación más fiable es una ecografía desde el día 21–22 (se ven los latidos); una radiografía tras el día 55 da el número exacto de cachorros.
  • Alimenta con pienso para cachorros en porciones pequeñas; no añadas calcio sin indicación veterinaria (riesgo de eclampsia). Una caída brusca de la temperatura rectal a unos 37 °C anuncia el parto en 12–24 horas.

El embarazo es un periodo especial y de gran responsabilidad, tanto para el animal como para su dueño. Comprender los cambios fisiológicos, las necesidades de cuidado y las señales a vigilar es la clave para la salud de la futura madre y su camada. A diferencia del humano, el embarazo de la perra es mucho más corto, pero atraviesa etapas no menos complejas. Reconocer el estado a tiempo, organizar bien la alimentación y los cuidados, y prepararse para el parto ayudan a evitar muchas complicaciones.

¿Cuáles son los signos de embarazo en perras, el celo y el ciclo?

Para entender cuándo y cómo puede producirse el embarazo, es fundamental conocer el ciclo reproductivo de la perra, llamado celo (estro). Este ciclo es básico para reconocer los primeros signos de embarazo en perras.

Fases del celo en las perras

El ciclo reproductivo de la perra suele producirse dos veces al año (cada 5–8 meses) y consta de cuatro fases:

  • Proestro (antes del celo): Dura unos 7–10 días. La vulva se hincha y aparece un sangrado. La perra resulta atractiva para los machos, pero por lo general aún no está lista para aparearse y puede comportarse de forma agresiva con ellos.
  • Estro (celo propiamente dicho, «aceptación»): Dura unos 5–9 días. Es el único periodo en que la perra puede quedar preñada. El flujo se aclara, se vuelve rosa pajizo o desaparece. La vulva sigue hinchada. La perra busca activamente machos y está lista para aparearse, apartando de forma característica la cola. La ovulación ocurre en este periodo.
  • Diestro (después del celo): Dura unos 60–90 días. Es la fase del cuerpo lúteo, que produce progesterona — la hormona que mantiene la gestación. Importante: el diestro ocurre haya habido fecundación o no. Por eso muchas perras desarrollan un embarazo psicológico en este periodo, ya que el perfil hormonal se parece mucho a una gestación real.
  • Anestro (periodo de reposo): La fase más larga (4–5 meses), durante la cual el aparato reproductor de la perra «descansa» hasta el siguiente celo.

Los principales signos de embarazo en perras, semana a semana

Los signos no siempre son evidentes, sobre todo al principio. Pueden dividirse en tempranos, intermedios y tardíos.

Signos tempranos (semanas 1–3):

  • Cambios de conducta: A menudo lo primero que notan los dueños. La perra puede volverse muy cariñosa y buscar más atención, o al contrario retraerse y buscar la soledad.
  • Menor actividad: La perra se cansa antes y duerme más.
  • Náuseas matutinas: Como en las personas, la perra puede tener un breve periodo (por lo general en la semana 3) de náuseas, pérdida de apetito o incluso vómitos por los cambios hormonales. Pasa rápido.

Mitad de la gestación (semanas 4–6):

  • Cambios en los pezones: Uno de los signos más visibles. Los pezones (sobre todo en una primeriza) crecen, se hinchan, se oscurecen y adquieren un rosa intenso; el pelo alrededor puede ralear.
  • Mayor apetito: Tras las posibles náuseas, el apetito aumenta notablemente.
  • Aumento de peso y barriga más grande: La barriga empieza a redondearse de forma visible hacia la semana 5.
  • Flujo claro: Pueden aparecer pequeñas secreciones claras y viscosas de la vulva.
  • Diagnóstico veterinario: En esta etapa el veterinario ya puede palpar el abdomen para detectar embriones (mejor entre los días 25–30) y hacer una ecografía — el método más fiable, que desde el día 21–22 muestra los latidos de los fetos y confirma la gestación.

Signos tardíos (semanas 7–9):

  • Barriga claramente mayor: El abdomen se vuelve grande y desciende; el andar de la perra puede volverse «de pato».
  • Movimientos visibles de los cachorros: Hacia el día 50 (semana 7), al poner la mano sobre la barriga mientras está tumbada tranquila, se pueden sentir y a veces ver moverse a los cachorros.
  • Aparición del calostro: Una semana o unos días antes del parto, las mamas crecen mucho, y al presionar suavemente el pezón puede salir la primera leche (calostro).
  • «Anidamiento»: La perra empieza la conducta instintiva de preparar el nido — escarba en la cama y busca un sitio tranquilo y acogedor.

El embarazo de la perra semana a semana: tabla breve

Periodo Qué ocurre / señales clave
Semanas 1–3 (temprano) Cambios de conducta, somnolencia, a veces náuseas/«náuseas matutinas» (~semana 3)
Semanas 4–6 (medio) Los pezones se hinchan y oscurecen, crecen el apetito y la barriga; ecografía desde el día 21–22, palpación desde el 25–30
Semanas 7–9 (tardío) Barriga grande, movimientos visibles de los cachorros (~día 50), calostro, anidamiento
Antes del parto La temperatura rectal baja a 36,5–37 °C 12–24 h antes; se expulsa el tapón mucoso y luego rompe aguas

¿Cuánto dura el embarazo en las perras?

La duración media del embarazo en las perras es de 63 días, o 9 semanas.

Este plazo puede variar algo — de 58 a 68 días. Esa variabilidad suele deberse a varios factores:

  • Precisión de la fecha de monta: Los espermatozoides del macho pueden vivir hasta 5–7 días en las vías de la hembra, así que la fecundación puede ocurrir unos días después de la monta, lo que dificulta el cálculo exacto.
  • Tamaño de la raza: Se cree que las razas pequeñas gestan algo más, mientras que en las grandes la gestación puede ser algo más corta, aunque no es una regla estricta.
  • Número de cachorros: Las camadas grandes pueden adelantar un poco el parto, mientras que una gestación de 1–2 cachorros puede durar más.

Si la gestación supera los 70–72 días, se considera prolongada y es motivo serio para acudir de inmediato al veterinario, ya que puede poner en peligro la vida de los cachorros y de la madre.

¿Cómo calcular la fecha de parto de la perra?

Determinar con exactitud la fecha del parto es una de las tareas más difíciles para el dueño. Sin embargo, hay varios métodos de distinta precisión.

  • Método 1: por la fecha de monta (el más común).
    Lo más sencillo es sumar 63 días a la fecha de la primera monta exitosa. Por ejemplo, si la monta fue el 1 de marzo, el parto se espera hacia el 3 de mayo. Por la variabilidad de la ovulación, el parto puede ocurrir en un rango de 61–65 días desde esa fecha.
  • Método 2: métodos veterinarios (los más precisos).
    Si la monta fue planificada, los veterinarios usan métodos más precisos para determinar la ventana fértil. La citología vaginal y el análisis de progesterona se hacen antes de la monta para fijar el día de la ovulación; si se conoce, el parto llega casi exactamente 63 días después. La ecografía puede ayudar a estimar la edad gestacional de los fetos por su tamaño, pero es más precisa para confirmar la gestación que para predecir el día del parto. La radiografía es el «patrón oro» para contar cachorros, pero solo puede hacerse tarde (después del día 55), cuando los esqueletos se han osificado.
  • Método 3: control de la temperatura rectal (el mejor en casa).
    Es la forma casera más fiable de prever el parto. Desde el día 56–57, toma la temperatura rectal de la perra 2–3 veces al día a las mismas horas. Lo normal es 37,5–39,0 °C. Unas 12–24 horas antes del inicio del parto, la temperatura corporal baja bruscamente 1–1,5 grados (a 36,5–37,0 °C). Esa caída es una señal clara de que el parto empezará muy pronto.

Cuidados de la perra gestante

Unos buenos cuidados de la perra gestante son decisivos para su salud y la de los futuros cachorros. Incluyen el control de la actividad, las visitas veterinarias y un entorno cómodo.

Actividad y ejercicio

En la primera mitad de la gestación (semanas 1–4) la perra puede mantener su rutina habitual. Los paseos y juegos normales son buenos para el tono muscular.

En la segunda mitad (desde la semana 5):

  • Evita los esfuerzos intensos: saltos, carreras largas, juegos bruscos con otros perros y entrenamientos (como el agility) deben cesar.
  • Mantén paseos suaves: paseos con correa cortos pero frecuentes son ideales. Mantienen el tono muscular y previenen la obesidad sin agotar a la perra.
  • Precaución: no dejes que la perra salte desde superficies altas (cama, sofá).

Control veterinario

Vacunación: Todas las vacunas necesarias deberían ponerse idealmente antes de una monta planificada. Vacunar a perras gestantes, sobre todo con vacunas vivas, no suele recomendarse, ya que puede dañar a los fetos. Si la monta fue accidental y la perra no está vacunada, comenta los riesgos y un plan con tu veterinario.

Desparasitación: Es sumamente importante. Muchas larvas de parásitos (como Toxocara) pueden «dormir» en los tejidos de la madre y activarse durante la gestación, infectando a los cachorros antes de nacer (en el útero) o por la leche. Existe una pauta de desparasitación segura y específica para perras gestantes que prescribirá tu veterinario (a menudo se usan productos con fenbendazol desde el día 40).

Tratamiento de pulgas y garrapatas: Continúa el tratamiento, pero asegúrate de usar un producto seguro para animales gestantes y lactantes. Muchas pipetas y comprimidos son seguros, pero lee siempre el prospecto y consulta al veterinario.

Preparar el «nido»

Una o dos semanas antes de la fecha prevista, empieza a preparar una paridera. Debe ser:

  • Un lugar tranquilo y silencioso, lejos de corrientes de aire y del sol directo.
  • Bastante espaciosa para que la perra se tumbe estirada, pero con bordes que impidan a los recién nacidos salir gateando.
  • Fácil de limpiar. Forra el fondo con periódicos o empapadores, y encima pon sábanas o toallas viejas limpias que no importe ensuciar y fáciles de cambiar.

Presenta este sitio a la perra con antelación y déjala dormir allí para que se sienta segura y cómoda.

¿Cómo y con qué alimentar a la perra durante el embarazo?

La alimentación es uno de los aspectos más importantes de los cuidados de la perra gestante. Las necesidades de energía y nutrientes cambian radicalmente a lo largo de las 9 semanas.

Primer trimestre (semanas 1–4):

En esta etapa las necesidades de la perra apenas cambian. Los fetos aún son muy pequeños. No hace falta aumentar las raciones ni cambiar el pienso. Es más, sobrealimentar al principio puede llevar a la obesidad, que complica el parto. Si la perra tiene náuseas puede comer menos — es normal; solo procura que siempre tenga agua fresca.

Segundo trimestre (semanas 5–6):

Empieza el crecimiento activo de los fetos y aumenta la necesidad de energía. Aumenta la cantidad de comida de forma gradual (!). Al final de la semana 6, la perra debería recibir alrededor de un 25–30 % más de comida de lo habitual. Es también el momento ideal para pasar poco a poco a un alimento más calórico.

Tercer trimestre (semanas 7–9):

Es el periodo de máximo crecimiento de los cachorros. En la semana 9 la perra debería comer un 50–60 % más de su ración habitual. Pero hay un problema: el útero lleno de cachorros presiona el estómago y la perra no puede comer físicamente una gran porción de una vez.

Solución: Pasa a la perra a comidas más pequeñas y frecuentes. En lugar de dos comidas grandes, dale 3, 4 o incluso 5 porciones pequeñas al día.

La elección del alimento

La mejor opción es un pienso seco de alta calidad diseñado específicamente para cachorros (Puppy) o con la indicación «para perras gestantes y lactantes». ¿Por qué este?

  • Alta densidad calórica: más energía en menor volumen.
  • Mayor contenido de proteína: necesario para formar los tejidos de los cachorros.
  • Mayor contenido de grasa: la principal fuente de energía.
  • Equilibrio correcto de calcio y fósforo: crítico para formar los esqueletos de los cachorros y para producir leche.

IMPORTANTE: Si alimentas a tu perra con un pienso de cachorros de calidad y equilibrado, no añadas ningún suplemento vitamínico ni mineral, sobre todo calcio, sin indicación directa del veterinario. El exceso de calcio durante la gestación puede alterar su metabolismo y provocar, durante la lactancia, un estado grave y potencialmente mortal — la eclampsia (fiebre de leche).

Garantiza siempre libre acceso a agua fresca y limpia.

Interrupción médica y quirúrgica de una gestación no deseada en la perra

A veces ocurren montas no deseadas o accidentales. Si no planeas cachorros, existen métodos veterinarios para interrumpir la gestación. Todos deben realizarse estrictamente bajo supervisión veterinaria.

  • «Inyecciones tras la monta» (anticoncepción de urgencia): Hay fármacos hormonales (por ej. a base de benzoato de estradiol) que pueden administrarse poco después de la monta (por lo general los días 3 y 5). Alteran el ambiente uterino e impiden la implantación de los óvulos fecundados. Este método tiene riesgos y puede causar efectos secundarios graves (como piómetra — una inflamación purulenta del útero).
  • Aborto farmacológico (en fases más tardías): Hay fármacos (por ej. a base de aglepristona) que bloquean la acción de la progesterona, la hormona que mantiene la gestación. Pueden usarse hasta el día 45. El fármaco se inyecta (por lo general dos veces con 24 horas de diferencia), lo que provoca la reabsorción o expulsión (aborto) de los fetos. El procedimiento se hace bajo control veterinario y puede acompañarse de signos similares al parto.
  • Interrupción quirúrgica (esterilización): El método más radical, pero también el más fiable y, a largo plazo, el más seguro, es la ovariohisterectomía (esterilización) de la perra gestante. Durante la operación se extrae el útero junto con los fetos. Esto resuelve la gestación actual y previene cualquier gestación futura y los riesgos del aparato reproductor (piómetra, tumores mamarios).

Nunca intentes darle a la perra fármacos «humanos» para interrumpir la gestación por tu cuenta. Puede ser mortal.

Señales de parto cercano en la perra

Conocer estas señales te ayudará a prepararte y a estar junto a tu mascota cuando más lo necesite. El parto cercano se acompaña de un conjunto claro de cambios físicos y de conducta.

Señales previas (12–48 horas antes):

  • Caída de la temperatura rectal: Como ya se dijo, la señal más fiable. 12–24 horas antes de las primeras contracciones, la temperatura baja a 36,5–37,0 °C.
  • Conducta de anidamiento: La perra se vuelve muy inquieta. Puede ponerse a escarbar, arañar el suelo o su cama y rasgar periódicos para armar un «nido».
  • Agitación e inquietud: La perra no encuentra sitio, cambia de posición a menudo, jadea (dificultad para respirar), tiembla y gimotea.
  • Pérdida de apetito: La mayoría de las perras rechazan por completo la comida 12–24 horas antes del parto.
  • Busca soledad — o al dueño: Algunas perras se esconden en un lugar oscuro y tranquilo (armario, bajo la cama); otras, al contrario, no se separan del dueño, buscando apoyo.
  • Expulsión del tapón mucoso: De la vulva puede salir un moco espeso, claro o algo turbio. Es el «tapón» que cerraba el cuello del útero.

El inicio del parto (primera fase):

  • Contracciones: Comienzan las contracciones uterinas. Aún no son fuertes (sin pujos) y puede que no las veas, pero la perra las siente. Se vuelve aún más inquieta, puede temblar, respirar rápido y mirarse la barriga. Esta fase puede durar de 6 a 12 horas (hasta 24 horas en primerizas).
  • Rotura de aguas: Puedes ver salir un líquido color paja — la rotura del saco amniótico. Significa que el primer cachorro aparecerá pronto.

Después comienza la segunda fase del parto — los pujos activos y el nacimiento de los cachorros. Prepárate y ten a mano el teléfono de tu veterinario por si hay complicaciones.

FAQ

¿Qué es un embarazo psicológico en la perra?
El embarazo psicológico (pseudogestación) es un estado que surge en perras no gestantes unas 6–12 semanas después del celo (en la fase de diestro). Por la alta progesterona, el cuerpo de la perra «cree» estar preñada. Puede mostrar todos los signos: barriga más grande, mamas hinchadas, producción de leche, anidamiento e incluso «adoptar» juguetes. Suele resolverse solo, pero si los síntomas son intensos el veterinario puede prescribir tratamiento para frenar la lactancia.

¿Se puede hacer una ecografía a una perra gestante? ¿Es seguro?
Sí, la ecografía es un método de diagnóstico totalmente seguro e indoloro. Suele hacerse desde el día 21–22. Confirma la gestación, muestra los latidos de los fetos y evalúa su viabilidad y edad aproximada. Sin embargo, la ecografía no es precisa para contar cachorros, ya que pueden «esconderse» unos detrás de otros.

¿Se puede bañar a una perra gestante?
Sí, pero con cuidado. Usa agua tibia y una superficie antideslizante (una alfombrilla de goma en la bañera) para que no resbale ni caiga. Sé suave y no presiones la barriga. Sécala bien con toalla y secador (en modo no caliente) para que no se resfríe. Evita bañarla en las últimas 1–2 semanas antes del parto para no provocar estrés.

¿Cuántos cachorros tiene una perra de media?
Depende mucho de la raza y el tamaño. Las razas pequeñas (por ej. chihuahua, yorkshire terrier) suelen tener 1–4 cachorros. Las medianas, 5–8. Las grandes y gigantes (por ej. labrador, pastor alemán, mastín) pueden tener 8–12 o incluso más por camada.

¿Hay que hacer una radiografía a una perra gestante?
La radiografía es la única forma precisa de saber el número exacto de cachorros. Se hace tarde (después del día 55), cuando los esqueletos están lo bastante mineralizados para verse. La dosis de radiación en esta etapa se considera segura para los fetos. Saber el número exacto es muy importante: sabrás cuándo terminó el parto y si queda algún cachorro en el canal, lo que requeriría ayuda urgente.

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