Todo dueño de un perro sueña con el paseo ideal: el perro camina tranquilo a tu lado, no tira de la correa, vuelve al instante cuando lo llamas e ignora esos «manjares» de dudosa procedencia tirados por el suelo. Sin embargo, la realidad suele imponer sus propias reglas. En lugar de un paseo relajado, tenemos estrés, correas tensas y voces roncas. ¿Te suena esta situación? Si es así, has llegado al lugar indicado. Descubre más en Tvaryny.
¿Por qué solo 5 órdenes? La filosofía del mínimo necesario

Los adiestradores caninos distinguen decenas de normativas: desde «Da la pata» hasta complejos ejercicios de defensa y guardia. Pero para una vida cotidiana cómoda, a un perro de ciudad le basta con conocer los «cinco de oro». ¿Por qué precisamente estas órdenes? Porque cubren todas las necesidades básicas de control:
- Control de impulsos: la capacidad del perro de frenar sus deseos.
- Seguridad: detenerse antes de cruzar la carretera o volver ante un peligro.
- Confort social: poder visitar una cafetería, usar el transporte público o ir al veterinario sin montar un espectáculo.
Orden n.º 1: «Ven» (La llamada) – Tu seguro de vida
Esta es, sin exagerar, la orden más importante. Puede salvarle la vida si decide perseguir a un gato cruzando una carretera. La ironía es que es precisamente esta orden la que los dueños inexpertos «rompen» con más frecuencia.
¿Cómo enseñarla correctamente?
Empieza el entrenamiento en casa, donde no haya distracciones. La mecánica es simple: di el nombre del perro, di «Ven» con voz alegre y, en cuanto el perro empiece a moverse hacia ti, celébralo efusivamente. Cuando llegue, dale un superpremio (el trozo más sabroso). Aumenta la dificultad gradualmente saliendo a la calle. Pero aquí surge el problema: en la calle el mundo es mucho más interesante que tú. Hemos preparado una guía detallada sobre el contacto ante todo: cómo captar la atención del perro en la calle cuando hay muchos estímulos alrededor, que vale la pena leer antes de empezar a practicar en espacios abiertos.
Regla de oro: Nunca, bajo ninguna circunstancia, castigues al perro cuando acude a tu llamada. Incluso si antes estuvo una hora escapándose y revolcándose en el barro. Si lo castigas al llegar, recordará: «Acercarse al dueño es peligroso».
Orden n.º 2: «Deja» o «No» – El tabú de la basura
Vivimos en una realidad donde gente malintencionada o simplemente comida en mal estado pueden causar una tragedia. La orden de rechazo debe ejecutarse a la velocidad del rayo. Es importante distinguir entre «Deja» (prohibición absoluta, eso nunca se toca) y «No» (ahora no, pero quizás luego sí, o detén la acción).
Algoritmo de aprendizaje
- Pon un trozo de comida en la palma de tu mano abierta.
- Cuando el perro se lance a por él, cierra el puño y di tranquilamente «Deja».
- El perro lamerá la mano, mordisqueará o rascará. Espera.
- En el segundo en que el perro aparte la nariz de la mano y te mire (preguntando «¿qué pasa?»), di tu palabra marcadora «Muy bien» (o usa el clicker) y dale un premio con la otra mano.
De esta forma, el perro aprende que renunciar al objeto deseado conlleva una recompenza. Con el tiempo, trasladamos este entrenamiento al suelo, cubriendo la comida con el pie.
Orden n.º 3: «Sienta» – El botón de pausa
Es la estática básica. «Sienta» ayuda a calmar al perro antes de cruzar la calle, antes de ponerle el comedero o cuando llegan visitas. Es una forma universal de decir «cálmate y concéntrate».
Lo más fácil es enseñarlo mediante el método del «señuelo» (luring). Acerca el premio a la nariz del perro y mueve la mano lentamente hacia arriba y un poco hacia atrás (hacia las orejas). El perro levantará la cabeza para seguir la mano y, por anatomía, se verá obligado a sentarse. En cuanto el trasero toque el suelo – «¡Muy bien!» y premio. No presiones la grupa del perro con las manos; es un método de la vieja escuela que suele provocar resistencia.
Orden n.º 4: «Quieto» o «Sitio» – El arte del zen
Una cosa es sentar al perro y otra explicarle que debe permanecer en esa posición mientras entras en una tienda o recibes a un repartidor. La permanencia es lo más difícil para los perros nerviosos.
La regla de las tres «D» en la permanencia
| Criterio | Explicación | Cómo complicarlo |
|---|---|---|
| Duración | El tiempo que el perro pasa en el sitio. | Empieza con 2 segundos, aumentando gradualmente a minutos. |
| Distancia | Cuánto te alejas tú. | Primero solo un paso atrás, luego sal de la habitación. |
| Distracción | Qué pasa alrededor. | Primero silencio, luego alguien corre o aplaude. |
El error de los principiantes es complicarlo todo a la vez. Si aumentas la distancia, reduce la exigencia de tiempo. Si trabajas con distracciones (en la calle), quédate pegado al perro. Desarrolla la permanencia poco a poco, como los músculos en el gimnasio.
Orden n.º 5: «Junto» – Un paseo cómodo
La orden «Junto» en normativa deportiva significa que la escápula del perro está al nivel de la pierna del guía y el animal lo mira. En la vida cotidiana, nos basta con que la correa simplemente no esté tensa (caminar sin tirar).
Para enseñar al perro a ir a tu lado, usa una alta tasa de refuerzo. Al principio, premia al perro junto a tu pierna izquierda cada 2 pasos. Luego cada 5 pasos. El perro aprende: «La zona junto a la pierna izquierda del dueño es el lugar más rentable del mundo». Si el perro tira, te detienes («te conviertes en un árbol»). El movimiento continúa solo con la correa floja.
La estimulación mental como clave del éxito

A menudo el perro no obedece no porque sea tonto, sino porque ha acumulado demasiada energía no liberada. El ejercicio físico es bueno, pero 15 minutos de trabajo mental cansan al perro tanto como 1 hora corriendo. Además de las órdenes, los juegos de olfato funcionan de maravilla. Si no quieres gastar un dineral en artilugios de tienda, mira cómo hacer juegos para la mente: cómo hacer juguetes rompecabezas de enriquecimiento para tu perro en casa con materiales que tienes a mano. Esto mejorará la concentración de tu mascota y la hará más propensa a colaborar.
Errores típicos que matan el resultado
Incluso con las mejores intenciones, a menudo saboteamos el proceso de aprendizaje. Examínate con esta lista:
- Hablar demasiado. Los perros no entienden frases complejas. «Toby, pero bueno, ya te lo he pedido, ven aquí por favor» le suena al perro como ruido blanco. Usa órdenes claras y cortas: «¡Toby, Ven!». Una orden, una acción.
- Repetir la orden. «Sienta, sienta, sienta, sienta…». Si el perro se sienta a la quinta vez, ha aprendido que la orden solo hay que cumplirla tras la quinta repetición. Dilo una vez y consigue que lo haga (ayúdale con un gesto o señuelo).
- Condiciones demasiado difíciles. Le pides a un alumno de primaria que resuelva integrales cuando intentas practicar el «Junto» en un parque con ardillas, aunque ayer a duras penas lo aprendisteis en la cocina.
- Elogio a destiempo. Tienes 1-2 segundos para reforzar la acción. Si el perro se sienta, pero tú rebuscas en el bolsillo, haces ruido con la bolsa un buen rato y le das el premio cuando ya se ha levantado y ha empezado a rascarse, has reforzado el rascado, no el sentado.
FAQ: Preguntas que preocupan a los dueños
¿Se le pueden enseñar trucos nuevos a un perro viejo?
Absolutamente. La neuroplasticidad del cerebro se mantiene toda la vida. Los perros mayores aprenden un poco más despacio, pero a menudo están más centrados que los cachorros.
A mi perro no le motiva la comida, ¿qué hago?
Busca otra motivación. Puede ser su juguete favorito (pelota, mordedor) o el elogio social (alegría emocional del dueño). También comprueba si no estás sobrealimentando al perro antes del entrenamiento.
¿Cuánto tiempo al día hay que entrenar?
Mejor 5 sesiones de 3 minutos que una de una hora. Los perros se cansan rápido y pierden el interés. Haz series cortas durante cada paseo.
Conclusión: La paciencia es la clave del éxito
Educar a un perro es un maratón, no un sprint. Habrá días en los que parezca que tu perro ha olvidado todo lo que sabía. Son retrocesos normales en el proceso de aprendizaje. Lo principal es ser constante, justo e interesante para tu mascota. Recuerda que el adiestramiento no trata de obligar al perro a someterse, sino de construir una relación de compañerismo donde ambos os sintáis cómodos estando juntos.
Empieza hoy mismo. Elige una orden, coge un puñado de premios y dedica 5 minutos a tu amigo de cuatro patas. El resulatado no se hará esperar. ¡Mucha suerte a ti y a tus obedientes peludos!
