Inflamación de las glándulas en perros: lo esencial
- «Glándulas» es un término genérico: las que se inflaman con más frecuencia son los sacos anales (sacculitis), menos a menudo las glándulas mamarias (mastitis, en perras lactantes) y las glándulas salivales (sialadenitis, mucocele). Los signos y el tratamiento difieren.
- El signo clásico de un problema de sacos anales es el «arrastre del trasero» (el perro arrastra el trasero por el suelo) más un olor «a pescado» persistente; la causa habitual son heces blandas, poca fibra o exceso de peso.
- ⛔ No vacíes los sacos anales tú mismo sin formación — es fácil lesionar el tejido e introducir infección. Deja que lo haga el veterinario.
- Sin tratar, la inflamación es peligrosa: absceso y fístula (sacos anales), sepsis y gangrena (mastitis — mortal para la perra y los cachorros) o asfixia con un mucocele. Un diagnóstico precoz mejora mucho el pronóstico.
Las glándulas del cuerpo del perro cumplen muchas funciones vitales, desde producir hormonas y enzimas digestivas hasta secreciones que ayudan a marcar el territorio. Pero, como cualquier otro órgano, las glándulas son propensas a inflamarse, lo que puede causar molestias considerables y graves problemas de salud a tu mascota. Reconocer los síntomas a tiempo y comprender las causas es la clave de un tratamiento exitoso. Esta guía analiza en detalle los tipos más comunes de inflamación de las glándulas en perros, sus síntomas y su tratamiento.
Inflamación de los sacos anales: causas, síntomas, tratamiento

La inflamación de los sacos anales, también conocida como sacculitis, es uno de los problemas más frecuentes por los que los dueños de perros acuden al veterinario. Estos dos pequeños sacos, situados a ambos lados del ano, producen una secreción de fuerte olor que se usa para marcar el territorio. Normalmente se vacían de forma natural durante la defecación.
Causas de la inflamación
Los problemas surgen cuando los conductos de los sacos se bloquean y la secreción no puede salir. Esto lleva a un estancamiento, irritación y, finalmente, a inflamación e infección. Las principales causas de la inflamación de los sacos anales en perros incluyen:
- Consistencia incorrecta de las heces: Unas heces demasiado blandas, o una diarrea frecuente, no ejercen suficiente presión sobre los sacos para vaciarlos.
- Alimentación: Una dieta baja en fibra puede provocar problemas de tránsito. La alergia alimentaria también puede ser un factor contribuyente.
- Obesidad: El exceso de peso puede dificultar físicamente el vaciado de los sacos.
- Rasgos anatómicos: Algunos perros, sobre todo de razas pequeñas (por ejemplo chihuahuas, toy terriers), tienen una predisposición genética a conductos estrechos o mal situados.
- Infección secundaria: La secreción estancada es un medio ideal para que se multipliquen las bacterias.
Síntomas de la inflamación
Este tipo de inflamación de las glándulas en perros se reconoce con bastante facilidad por su conducta característica:
- «Arrastre del trasero»: El perro arrastra el tren trasero por la alfombra, la hierba o el suelo para aliviar el picor o la molestia.
- Lamido excesivo: El animal lame o mordisquea sin cesar la zona bajo la cola.
- Dolor y molestia: El perro puede gemir al defecar, evitar sentarse o volverse inquieto.
- Olor desagradable: Un fuerte olor «a pescado» no relacionado con la defecación.
- Cambios visibles: Hinchazón y enrojecimiento a ambos lados del ano. En casos avanzados puede formarse un absceso que revienta hacia fuera y crea una herida (fístula).
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico suele hacerse mediante examen clínico y palpación de los sacos. El tratamiento depende de la fase de la enfermedad:
- Vaciado manual: En las fases iniciales el veterinario puede vaciar los sacos a mano. No se recomienda hacerlo uno mismo sin la debida formación, ya que se puede lesionar el tejido.
- Lavado y antibióticos: Si la secreción se ha espesado o hay signos de infección, el veterinario lava la cavidad del saco con una solución antiséptica y puede instilar un antibiótico. A menudo también se recetan antibióticos sistémicos y antiinflamatorios.
- Tratamiento de un absceso: Si se ha formado un absceso, hay que abrirlo quirúrgicamente, drenarlo y limpiarlo a fondo.
- Dietoterapia: Ajustar la dieta y añadir fibra para normalizar las heces.
- Extirpación quirúrgica (sacculectomía): Cuando la inflamación se vuelve crónica y recurre constantemente, haciendo sufrir al animal, puede recomendarse la extirpación completa de los sacos anales.
Inflamación de las glándulas mamarias, o mastitis

La mastitis en la perra es la inflamación de una o varias glándulas mamarias. Ocurre con más frecuencia en perras lactantes, pero también puede surgir durante un embarazo psicológico o, en raras ocasiones, incluso en animales no gestantes.
Causas de la mastitis
- Infección bacteriana: Es la causa más común. Las bacterias (a menudo E. coli, estafilococos, estreptococos) entran en la glándula mamaria por el canal del pezón. El riesgo aumenta con los arañazos de las uñas de los cachorros o unas condiciones de alojamiento poco higiénicas.
- Estancamiento de leche (galactostasis): Si se produce demasiada leche, o los cachorros no la maman por completo (por ejemplo con un destete precoz o la pérdida de la camada), la leche se estanca. Esto crea presión, daña el tejido y se convierte en un caldo de cultivo para las bacterias.
- Traumatismo: Un golpe o una lesión en la glándula mamaria puede desencadenar un proceso inflamatorio.
Síntomas de la mastitis
Los síntomas pueden ir de leves a muy graves:
- Cambios en las glándulas mamarias: Las glándulas afectadas se vuelven calientes, duras, hinchadas y dolorosas. La piel de alrededor puede enrojecerse o incluso tomar un tono azulado.
- Cambios en la leche: La leche puede volverse espesa y amarillenta y contener grumos, pus o restos de sangre.
- Estado general: La perra se vuelve apática y decaída y pierde el apetito. Puede aparecer fiebre alta.
- Comportamiento: La perra puede negarse a amamantar a los cachorros por el dolor o, al contrario, no separarse de ellos.
- Efecto en los cachorros: Los cachorros que maman leche infectada pueden volverse inquietos y llorar, tener diarrea y ganar poco peso.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en el examen, la palpación de las glándulas y el análisis de los síntomas. El veterinario puede tomar una muestra de leche para un cultivo bacteriológico y una prueba de sensibilidad a antibióticos.
El tratamiento de la mastitis en la perra exige un enfoque integral:
- Antibioterapia: Se recetan antibióticos seguros para la perra lactante y los cachorros.
- Antiinflamatorios: Para reducir el dolor, la hinchazón y la fiebre.
- Cuidado de las glándulas: Compresas calientes antes de amamantar (para facilitar la salida de la leche) y compresas frías entre tomas (para reducir la hinchazón).
- Extracción de leche: Si la perra no puede amamantar, puede ser necesaria una extracción manual cuidadosa de la leche estancada de las glándulas afectadas para aliviar la presión.
- Cuidado de los cachorros: Si la leche está infectada, quizá haya que pasar temporalmente a los cachorros a lactancia artificial.
- Cirugía: En casos graves, cuando se forma un absceso o el tejido empieza a morir (necrosis), es necesaria una apertura quirúrgica, drenaje o incluso la extirpación de la glándula mamaria afectada (mastectomía).
Inflamación de las glándulas salivales: causas, síntomas, tratamiento

La inflamación de las glándulas salivales (sialadenitis) en perros es menos frecuente que los problemas de las glándulas anales o mamarias, pero puede ser igual de grave. Con más frecuencia, los veterinarios se enfrentan no a la inflamación en sí, sino a su consecuencia o a un problema asociado: un mucocele (quiste salival), donde la saliva se acumula bajo la piel por una lesión del conducto glandular. Sin embargo, también es posible una inflamación primaria de las glándulas salivales en el perro.
Causas de la inflamación
- Traumatismo: Una lesión durante el juego, una pelea o al comer objetos afilados (como palos) puede dañar una glándula salival o su conducto.
- Infección: Una infección bacteriana o fúngica puede penetrar en la glándula.
- Cálculos salivales (sialolitos): La formación de «piedras» en un conducto salival que bloquean la salida de la saliva.
- Enfermedades inmunomediadas: En algunos casos, el sistema inmunitario del perro puede atacar por error sus propias glándulas salivales.
- Causas idiopáticas: A menudo no se puede determinar la causa exacta.
Síntomas de la inflamación
La sintomatología depende de qué glándula esté afectada (los perros tienen varios pares: mandibular, sublingual, parótida, cigomática).
- Hinchazón: El síntoma más evidente. Puede ser una hinchazón blanda y fluctuante bajo la mandíbula (glándula mandibular) o bajo la lengua (una ránula). Con la inflamación de la glándula cigomática la hinchazón puede aparecer bajo el ojo.
- Dolor: El perro puede sentir dolor al abrir la boca, masticar o al palpar la zona afectada.
- Babeo (hipersalivación): Producción excesiva de saliva.
- Dificultad para comer: El perro puede rechazar la comida, comer con cautela o gemir al comer.
- Fiebre y letargo: En un proceso infeccioso agudo.
Diagnóstico y tratamiento
Para el diagnóstico, el veterinario realiza un examen minucioso de la cavidad bucal. Un método clave es la aspiración del líquido de la hinchazón con una aguja fina (punción-aspiración con aguja fina). Obtener una saliva espesa, filante y de color miel suele confirmar un mucocele. Con la sialadenitis el contenido puede ser purulento. La ecografía o la TC pueden ayudar a visualizar la glándula y las estructuras vecinas.
El tratamiento de la inflamación de las glándulas salivales en el perro depende de la causa:
- Antibióticos: Para una infección bacteriana.
- Antiinflamatorios: Para reducir el dolor y la hinchazón. En las enfermedades inmunomediadas pueden ser necesarios corticoides.
- Cirugía (sialoadenectomía): Es el tratamiento más común y eficaz del mucocele salival. Consiste en la extirpación completa de la glándula salival afectada y su conducto para evitar la recidiva. Las demás glándulas compensan la pérdida de una.
Los tres tipos de inflamación de las glándulas en perros
| Tipo de glándula | A quién afecta más | Signo clave | Peligro si no se trata |
|---|---|---|---|
| Sacos anales (sacculitis) | Cualquier perro, más a menudo razas pequeñas | «Arrastre del trasero», olor a pescado, hinchazón junto al ano | Absceso, fístula, cicatrices |
| Mamarias (mastitis) | Perras lactantes y con embarazo psicológico | Glándula caliente, dura, dolorosa; leche alterada | Gangrena de la glándula, sepsis, muerte de los cachorros |
| Salivales (sialadenitis, mucocele) | Rara vez, cualquier perro | Hinchazón fluctuante bajo la mandíbula o la lengua, babeo | Quiste que crece — riesgo de asfixia, pérdida de peso |
¿Cuál es el riesgo de no tratar la inflamación?

Ignorar los síntomas de cualquier inflamación de las glándulas en un perro puede provocar complicaciones graves y a veces mortales. Lo que empieza como una molestia leve puede convertirse rápidamente en una urgencia.
Riesgos con la sacculitis de los sacos anales
Si la inflamación de los sacos anales en el perro no se trata, la secreción bloqueada se infecta y se desarrolla un absceso. Es un estado extremadamente doloroso. El absceso crece hasta reventar hacia fuera a través de la piel cerca del ano. Esto crea una herida abierta y purulenta (fístula) que exige un tratamiento largo, lavados y una potente antibioterapia. En los peores casos la infección puede extenderse al tejido circundante, y la inflamación crónica provoca cicatrices que dificultan aún más el vaciado de los sacos en el futuro.
Riesgos con la mastitis
Las consecuencias de una mastitis no tratada en la perra pueden ser catastróficas. Primero, es una amenaza directa para los cachorros, que o bien pasan hambre (al rechazar la leche infectada) o reciben con ella una dosis de bacterias, lo que lleva a una sepsis de los cachorros («síndrome de la leche tóxica»). Para la propia perra, la infección puede provocar gangrena de la glándula mamaria: el tejido empieza a morir, se vuelve negro y frío. La complicación más peligrosa es la sepsis sistémica, cuando las bacterias de la leche entran en el torrente sanguíneo de la madre. Provoca un shock séptico y fallo orgánico y a menudo termina de forma mortal sin una atención de urgencia agresiva.
Riesgos con la inflamación de las glándulas salivales
Aunque la sialadenitis o el mucocele rara vez amenazan la vida, reducen mucho su calidad. Un quiste salival (mucocele) seguirá creciendo. Si se sitúa bajo la lengua (una ránula) o en la faringe (un mucocele faríngeo), puede alcanzar un tamaño que dificulte la respiración o la deglución, con riesgo de asfixia. El dolor crónico impide al perro comer con normalidad, lo que lleva a pérdida de peso y apatía.
Conclusiones generales y prevención
La inflamación de las glándulas en perros es un grupo de afecciones que exige la atención del dueño. Aunque las causas y la localización difieren, hay algo común: un diagnóstico precoz mejora mucho el pronóstico. Nunca ignores síntomas de inflamación de las glándulas en perros como una conducta inusual (por ejemplo, el «arrastre del trasero»), hinchazones, dolor, letargo o cambios de apetito.
La prevención general incluye:
- Revisiones veterinarias periódicas: Permiten detectar los problemas en una fase temprana.
- Una dieta equilibrada: Un alimento de calidad con suficiente fibra favorece un tránsito y una consistencia de las heces normales, lo que es importante para prevenir la sacculitis.
- Control del peso: Mantener un peso saludable reduce el riesgo de muchos problemas, incluida la inflamación de los sacos anales.
- Higiene: Especialmente importante para las perras lactantes. Un lugar limpio y seco para la madre y los cachorros reduce el riesgo de mastitis.
- Atención: Observa a tu mascota. Conoces su «normalidad» mejor que nadie. Cualquier desviación es motivo para consultar a un especialista.
La automedicación, o esperar a que «se pase solo», es una táctica peligrosa con la inflamación de las glándulas. Solo un veterinario puede hacer un diagnóstico preciso y prescribir un tratamiento adecuado que ayude a tu mascota a recuperarse pronto y evitar complicaciones graves.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el «arrastre del trasero», es siempre por lombrices?
Es cuando el perro arrastra el trasero por el suelo o la alfombra. La causa no suele ser lombrices, sino sacos anales llenos o inflamados. Requiere un examen veterinario, no solo un antiparasitario.
¿Puedo vaciar los sacos anales yo mismo en casa?
No se recomienda sin formación: es fácil lesionar el delicado tejido e introducir infección, y con una técnica incorrecta la secreción se empuja hacia dentro en vez de hacia fuera. Mejor dejarlo al veterinario.
¿Por qué mi perro huele «a pescado» bajo la cola?
Es la secreción de los sacos anales. Un olor fuerte y persistente fuera de la defecación es señal de que los sacos están llenos o inflamados y deben revisarse.
¿La mastitis es peligrosa para los cachorros?
Sí. La leche infectada provoca el «síndrome de la leche tóxica»: diarrea, debilidad y sepsis en los cachorros. A veces hay que pasar temporalmente la camada a lactancia artificial.
¿Cómo puedo prevenir la inflamación de los sacos anales?
Suficiente fibra en la dieta (unas heces más firmes vacían los sacos de forma natural al defecar), control del peso y revisiones veterinarias periódicas, sobre todo en razas pequeñas predispuestas.
