| Peso | 3,5–7 kg |
| Esperanza de vida | 12–16 años |
| Pelaje | corto o semilargo, plateado-tipeado |
| Reconocimiento | TICA · WCF · GCCF · FIFe |
| Origen | Reino Unido |
Valoraciones exactas
- Poliquistosis renal (PKD1, herencia dominante de la línea persa chinchilla)
- Hipopotasemia hereditaria (WNK4, herencia recesiva de la línea birmana)
- Cardiomiopatía hipertrófica: vigilancia por ecocardiografía, sin datos de prevalencia en la raza
- Enfermedad periodontal y gingivitis
- Sobrepeso tras la esterilización
Alimento completo de calidad con proteína animal, ración pesada y control del peso tras la esterilización; agua siempre disponible y comida húmeda a diario. Cepillado del pelo corto o semilargo 1–2 veces por semana. Exige al criador los resultados de PKD1 y WNK4 de ambos progenitores.
El burmilla es un gato de tamaño medio, manto plateado y ojos perfilados como si alguien se los hubiera repasado con lápiz de ojos. Existe por un descuido: en 1981, en el Reino Unido, alguien dejó una puerta abierta y un persa chinchilla llegó hasta una birmana lila. De aquella camada imprevista salió una raza que hoy figura en las listas de todas las grandes federaciones felinas. Combina la elegancia del persa con el carácter pegajoso del birmano, se adapta de maravilla a un piso, casi nunca levanta la voz y encaja igual de bien con una persona mayor que con una familia con niños. Para saber más sobre esta raza, visita Tvaryny.
Burmilla: un vistazo a la raza

| Datos clave sobre la raza Burmilla | |
|---|---|
| Origen | Reino Unido, 1981 (cruce accidental) |
| Razas de partida | Persa chinchilla (macho) × birmana europea lila (hembra) |
| Grupo | Grupo Asian en el sistema británico GCCF |
| Reconocimiento | GCCF: preliminar 1990, campeonato pleno 2003 · FIFe: años noventa · CFA: registro 2011, campeonato 2014 · TICA: campeonato desde el 1 de mayo de 2015 |
| Peso adulto | 3,5–7 kg |
| Esperanza de vida | 12–16 años |
| Pelaje | Corto o semilargo, con velo plateado sobre subpelo claro |
| Ojos | Del amarillo verdoso al verde intenso, con perfilado oscuro |
| Carácter | Sociable, tranquilo, muy dependiente de la compañía |
| Pruebas de ADN a exigir | PKD1 (poliquistosis renal) y WNK4 (hipopotasemia) |
Dato importante: el gato birmano le aportó su sociabilidad y un cuerpo compacto y sorprendentemente pesado para lo que aparenta; el gato persa, en su variedad chinchilla, le dio el velo plateado y el perfilado de los ojos. Esa doble herencia explica también su carta de salud, y a ella dedicamos las secciones más importantes de esta guía.
La puerta que alguien dejó abierta
La historia arranca en casa de la baronesa Miranda von Kirchberg, criadora británica de birmanos. Allí vivía un persa chinchilla plateado llamado Jemari Sanquist, comprado sencillamente como gato de compañía: no entraba en ningún programa de cría y tenía ya fecha para la castración. Poco antes de esa cita, alguien del servicio de limpieza se dejó una puerta sin cerrar. Al otro lado estaba Bambino Lilac Fabergé, una birmana lila en celo. Lo que pasó después no necesita mucha explicación.
El 11 de septiembre de 1981 nacieron cuatro hembras que no se parecían ni al padre ni a la madre: de pelo corto, de un negro sombreado sobre base plateada, con los ojos rodeados de una línea oscura que parecía dibujada a propósito. En vez de dar el asunto por zanjado, la baronesa repitió el cruce de forma controlada. Conviene subrayarlo porque cambia la forma de mirar a este gato: el burmilla no se diseñó, se descubrió. El tipo salió primero y el estándar se escribió después, y por eso no tiene ningún rasgo llevado al extremo: nadie tuvo tiempo de exagerarlo.
De accidente a raza: cuarenta años de papeleo
Que un gato sea bonito no lo convierte en raza: hacen falta un club, un estándar escrito y generaciones de pedigríes que demuestren que el tipo se repite.
| Fecha | Hito |
|---|---|
| 1983 | El GCCF británico acepta un primer borrador de estándar |
| Enero de 1984 | Se funda el Burmilla Cat Club, que coordina a los primeros criadores |
| 1990 | Estatus preliminar de campeonato en el GCCF: ya se expone, pero con restricciones |
| 1997 | Nace la Asian Cat Association, que agrupa a las variedades emparentadas |
| 2003 | Campeonato pleno del GCCF para el grupo Asian, burmilla incluido |
| 2011 y 2014 | La CFA estadounidense lo admite a registro y después lo sube a campeonato |
| 1 de mayo de 2015 | Entra en vigor el campeonato en TICA |
Aquí toca desmentir dos datos muy repetidos en las fichas en español: ni TICA reconoció al burmilla en 1999 —fue en 2015— ni el GCCF «lo reconoció en 1994»: hubo preliminar en 1990 y pleno en 2003. Si vas a comprar un gatito con pedigrí, conviene manejar las fechas buenas.
El grupo Asian: el burmilla no está solo
En el sistema británico, el burmilla no es una raza suelta sino un miembro de una familia llamada grupo Asian. Todas sus variedades comparten el mismo cuerpo de tipo birmano y se diferencian por el pelaje:
| Variedad | Qué la distingue |
|---|---|
| Burmilla | Plateado sombreado o con velo, sin dibujo tabby visible en el cuerpo |
| Asian Tabby | Dibujo tabby completo y visible, en cualquiera de sus patrones |
| Asian Smoke | Color sólido en la punta sobre raíz clara, sin agutí |
| Asian Self (Bombay) | Color liso de raíz a punta; el negro se llama Bombay |
| Tiffanie | La variedad de pelo semilargo del grupo |
Esto importa en la práctica: en una camada de burmillas pueden aparecer gatitos que técnicamente se registran como otra variedad del grupo. No es un engaño, y un criador serio te lo explicará antes de que preguntes.
Quién reconoce al burmilla y con qué código
En el mundo felino no existe una única autoridad: cada federación tiene su lista de razas y su sistema de códigos. La situación del burmilla es la mejor posible. En la lista oficial de códigos EMS de la WCF, la variedad de pelo corto aparece como BMS, en la Categoría 3 – Shorthair, y en la columna «reconocido por» pone literalmente ALL: todas las federaciones del listado, de la CFA a la FIFe pasando por TICA y el GCCF. No hay estatus más alto.
| Sistema | Cómo aparece el burmilla | Situación |
|---|---|---|
| WCF | Burmilla, código BMS, Categoría 3 (pelo corto) | Reconocido por todas («ALL») |
| WCF | Burmilla Longhair, código BML, Categoría 2 (semilargo) | Reconocido solo por TICA, ACF, NZCF y SACC |
| FIFe | Burmilla, código BML | Raza reconocida con derecho a campeonato |
| GCCF | Burmilla dentro del grupo Asian | Campeonato pleno desde 2003 |
| CFA | Burmilla, pelo corto y largo | Campeonato desde 2014 |
| TICA | Burmilla | Campeonato desde el 1 de mayo de 2015 |
La trampa de los códigos: BML no significa lo mismo en la FIFe que en la WCF
Esto no es una curiosidad de coleccionista: es un error que puede llevarte a leer mal el pedigrí de tu propio gato. Fíjate en la tabla anterior. En el listado EMS de la WCF, BML designa al Burmilla Longhair, la variedad de pelo semilargo. En la FIFe, en cambio, BML designa al burmilla sin más, que en esa federación es el de pelo corto. Mismo código, dos gatos distintos.
Traducido a la vida real: si tienes un pedigrí español del sistema FIFe y ves «BML n 11», tienes un burmilla de pelo corto negro sombreado plateado; si esas mismas tres letras te llegan de un club WCF, estás ante un gato de pelo semilargo. Antes de discutir con nadie, mira qué federación firma el documento: en la WCF el pelo corto es BMS, y esa «S» de shorthair es toda la diferencia. Es el clásico caso de aquí hay gato encerrado que en realidad no esconde ninguna trampa, solo dos sistemas que nunca se pusieron de acuerdo.
La felinología española: quién emite aquí un pedigrí
En España no hay un organismo único que gobierne el mundo del gato de raza, al contrario de lo que mucha gente supone: lo que hay es una convivencia de sistemas internacionales, cada uno con sus clubes locales. El caso más claro es la ASFE, Asociación Felina Española, con sede en Madrid y fundada en 1983, que figura en el listado oficial de miembros de la FIFe como representante de España; en ese listado cada país tiene normalmente una única entidad, igual que Portugal con el Clube Português de Felinicultura o Ucrania con la Ukrainian Felinology Union. Si compras un gatito con pedigrí FIFe emitido en España, ese documento sale de la ASFE.
Junto a ella operan aquí clubes afiliados a otros sistemas: la WCF (con sede en Alemania), TICA y la CFA. Sus exposiciones, sus jueces y sus códigos son distintos —de ahí el lío del apartado anterior—. Ninguno es «el bueno»: son idiomas paralelos.
Qué significa esto para ti como comprador. Un pedigrí no es un certificado de belleza ni una garantía de salud: es un árbol genealógico verificable emitido por una entidad reconocible. Mira si el criador tiene afijo registrado, si el documento lleva membrete y número, y si los ascendientes se pueden rastrear. Un papel bonito sin entidad detrás no vale nada, y aquí se ha dado gato por liebre más de una vez con documentos impresos en casa.
¿Tiene España una raza de gato propia?
La pregunta sale siempre, y la respuesta honesta es no. Y no es una opinión: basta abrir el listado de códigos EMS de la WCF —el documento que decide qué es raza reconocida y qué no—. Hay gatos con nombre de país por todas partes: Chartreux por Francia, Maine Coon por Estados Unidos, Angora y Van por Turquía, Sokoke por Kenia, Khao Manee por Tailandia, Aphrodite’s Giant por Chipre, German Rex, Japanese Bobtail, Siberiano, Peterbald… Ni una sola raza española. Ni ibérica, ni andaluza, ni balear. Y hay dos malentendidos que conviene deshacer:
- El «gato común europeo» no es una raza española. Existe como raza reconocida —en la WCF figura como Celtic / European Shorthair, código KKH, y en la FIFe como EUR—, pero su estándar se codificó en los países nórdicos a partir del gato doméstico europeo de toda la vida. Que tu gato del barrio se le parezca no lo convierte en ejemplar de esa raza: le falta lo único que define a un gato de raza, que es el pedigrí.
- El gato montés ibérico no es una raza, sino una especie silvestre protegida. El Felis silvestris silvestris vive en bosques y matorrales de la península, con poblaciones fragmentadas y en mala situación de conservación; en el sur se describe además la forma tartessia, endémica ibérica. Confundirlo con un gato asilvestrado le cuesta la vida a varios ejemplares cada año, y cualquier idea de «cruzarlo» para crear una raza española sería tan ilegal como disparatada.
Y aquí está el puente con nuestro protagonista. España lleva siglos llena de gatos y no tiene raza propia; el burmilla nació en 1981 de un descuido doméstico y hoy tiene «ALL» en la columna de reconocimiento. La diferencia no está en la antigüedad ni en el prestigio, sino en que alguien fundó un club, escribió un estándar y llevó los registros durante veinte años. No es cuestión de tamaño, sino de constancia.
Genética del color: por qué la plata brilla

El efecto plateado no es un color: es la ausencia de color en la parte del pelo donde el resto de los gatos sí lo tienen. El inhibidor —la «s» de silver en los códigos— impide que el pigmento se deposite en la base y deja una raíz blanca plateada que actúa como lámina reflectante; el agutí reparte el pigmento por bandas y, empujado por el inhibidor, lo concentra en la punta. Por eso el burmilla cambia según la luz: a la sombra parece un gato gris perla y en cuanto le da el sol el manto se enciende.
Los códigos de color, bien leídos: 11 y 12 no son lo que suele decirse
Aquí hay un error muy extendido en las fichas en español, y merece la pena aclararlo porque aparece impreso en los pedigríes. Los dos números que describen la intensidad del velo son el 11 y el 12, y muchísimas páginas los dan al revés. El listado oficial de la WCF, en su versión actualizada, los define así:
| Código | Nombre | Qué significa |
|---|---|---|
| 11 | Shaded (sombreado) | Dos tercios plateados y un tercio pigmentado: la variante más contrastada |
| 12 | Shell o chinchilla | Siete octavos plateados y solo un octavo pigmentado: el velo más suave |
Es decir: el 12 es el velo finísimo y el 11 el sombreado profundo, no al revés. Con la letra s del plateado junto al color base ya puedes descifrar cualquier combinación: ns 12 es negro con velo plateado, el clásico de la raza; ns 11 el mismo negro pero mucho más contrastado; as es azul, bs chocolate, cs lila —el color de la birmana fundadora—, ds rojo y fs negro carey, que solo se da en hembras.
Aviso que también viene de las fichas mal copiadas: «BSH» no es el burmilla. BSH es el código del británico de pelo corto. Si un anuncio te describe un burmilla como «BSH ns 11», o el vendedor no sabe lo que vende o el pedigrí es de otro gato. Con el código en la mano, comprobarlo es coser y cantar.
Curiosidad de criador: la uniformidad del velo se juzga soplando el pelo a contrapelo. Dicen que de noche todos los gatos son pardos; a plena luz, un burmilla bien tipado no se confunde con nada.
Aspecto: el estándar leído en voz alta
- Cuerpo – Medio, compacto y musculoso. Pesa más de lo que aparenta: la herencia birmana da una densidad que sorprende al cogerlo en brazos.
- Cabeza y orejas – Cuña suavemente redondeada, sin extremos. Orejas grandes, de base ancha, algo inclinadas hacia delante y con las puntas redondeadas. Los machos desarrollan mofletes marcados a partir del segundo año.
- Ojos – Grandes, separados y almendrados. El color va del amarillo verdoso del joven al verde intenso del adulto, y puede tardar dos años en asentarse.
- Perfilado – La marca de la casa: una línea oscura y nítida rodea ojos, nariz y labios, como si el gato llevara los ojos maquillados. Es consecuencia directa de la genética plateada, que retira el pigmento del pelo pero lo mantiene en la piel de los bordes. En los gatitos puede ser difuso y afilarse con los meses; lo que sí es señal de alarma es un adulto sin ningún contorno.
- Nariz y cola – Nariz de longitud media con un stop apenas insinuado y trufa rosada ladrillo bordeada de oscuro. Cola de media a larga, gruesa en la base y afinándose hasta una punta redondeada.
- Pelaje – Corto, fino y pegado al cuerpo, de tacto sedoso. El subpelo es denso pero nunca algodonoso como el del persa.
Carácter: el término medio entre el birmano y el persa
Si hubiera que resumirlo en una frase: tiene el afecto del birmano sin su intensidad y la calma del persa sin su indolencia. Te sigue de habitación en habitación y aparece en el sofá en cuanto te sientas, pero no monta un escándalo si no le haces caso. Está en su salsa cuando hay gente en casa.
- Sociable hasta con los desconocidos. No se esconde debajo de la cama cuando llaman al timbre: sale a inspeccionar a las visitas y, si le caen bien, se instala encima.
- Juguetón toda la vida, mucho más allá de la edad en que otras razas se acomodan.
- Inteligente y curioso. Abre puertas de armario, aprende dónde se guarda la comida y resuelve comederos de rompecabezas con una facilidad que da un poco de miedo.
- De voz discreta. No ha heredado el vozarrón del birmano: maullidos cortos y una especie de gorjeo suave. Muy llevadero en un piso con vecinos pegados.
- Poco territorial. Rara vez busca pelea con otros gatos de la casa y casi nunca marca.
Con niños y con otros animales
Es de las razas que mejor tolera a los niños, y la razón no es solo el carácter sino el umbral: aguanta ruido, movimiento y manoseo torpe sin pasar al ataque, y su reacción típica ante lo incómodo es irse, no arañar. Aun así, la norma de siempre no cambia: necesita una zona en alto a la que los niños no lleguen, y los niños necesitan aprender que a un animal que se retira no se le persigue.
Con otros gatos se lleva bien, y de hecho es de las pocas razas a las que conviene tener acompañadas. Lo que hay que garantizarle es espacio vertical —estanterías, un rascador alto, la parte de arriba de un armario— para que observe desde lo alto sin sentirse acorralado.
El punto débil: la soledad
Aquí está el único inconveniente serio de la raza, y conviene decirlo sin rodeos: el burmilla lleva muy mal quedarse solo. Un gato de esta raza que pasa diez o doce horas diarias sin compañía tiende a desarrollar conductas de estrés: acicalado excesivo hasta dejarse calvas, apatía, pérdida de interés por el juego, a veces problemas urinarios de origen nervioso.
Lo que funciona, por orden de eficacia: un segundo gato, con diferencia la mejor solución y en esta raza casi la recomendación por defecto; enriquecimiento ambiental de verdad, con comederos de rompecabezas, comida escondida antes de salir y un mirador junto a la ventana; y una rutina de juego fija, porque la previsibilidad tranquiliza más que la cantidad.
Hay además un límite legal que en España conviene tener presente: la Ley 7/2023 prohíbe «dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos». Pero eso es un techo sancionador, no una recomendación de bienestar, y menos aún para esta raza: con un burmilla, un fin de semana largo sin nadie en casa ya es demasiado.
Salud del burmilla: la doble herencia manda
Esta es la sección más importante de la guía, y también donde más basura hay publicada. Circula por muchas fichas en español la frase «gracias al amplio acervo genético del cruce birmano-persa, la raza no tiene mutaciones hereditarias críticas». Es exactamente lo contrario de la realidad: el burmilla ha heredado un riesgo genético concreto de cada rama. La buena noticia es que ambos tienen prueba de ADN, así que se evitan por completo con una cría responsable; la mala, que si nadie hace los análisis se transmiten sin dar la cara durante generaciones.
Los dos riesgos no se heredan igual, y esa diferencia es la que determina qué tienes que preguntarle al criador. Vamos uno por uno.
Herencia del persa: la poliquistosis renal (PKD1), dominante
La enfermedad renal poliquística consiste en la formación de quistes llenos de líquido en el tejido renal, que van creciendo y sustituyendo riñón funcional por bolsas inútiles hasta desembocar en una insuficiencia renal crónica. La mutación responsable en el gato está identificada: se llama PKD1 y corresponde al cambio c.10063C>A.
Y aquí viene lo decisivo: se hereda de forma autosómica dominante. Basta una sola copia, venga del padre o de la madre, para que el gato esté afectado. No existen «portadores sanos» de PKD1: quien tiene el alelo, tiene la enfermedad, aunque tarde años en dar síntomas. Y un progenitor afectado transmite el problema, de media, a la mitad de su descendencia.
¿Cuánto burmilla hay afectado? Aquí toca ser sincero, porque es donde más se inventa: la única medición publicada sobre esta raza es diminuta. En el estudio de Barrs y colaboradores de 2001, hecho en Sídney y Brisbane sobre persas y razas emparentadas, se examinaron 320 gatos, de los cuales solo 14 eran burmillas: dos dieron positivo. Con catorce animales no se construye una prevalencia fiable para toda una raza, y las cifras del tipo «entre el 3 y el 5 %» que circulan por internet no proceden de ninguna fuente comprobable. La conclusión práctica es la contraria de lo que parece: precisamente porque no hay estadística de raza, el porcentaje no sirve de nada y la prueba de ADN lo es todo.
- Ecografía: los quistes suelen verse a partir de los diez o doce meses. Es útil, pero depende del equipo y del ecografista, y un resultado limpio a los seis meses no descarta nada.
- Prueba genética: se hace una sola vez en la vida, con un frotis bucal o una muestra de sangre, y es definitiva desde el día que nace el gatito. Es la que hay que pedir.
Un matiz que casi nadie cuenta: en el anexo de pruebas genéticas de las normas de cría de la FIFe, el test de PKD1 figura como recomendado para el persa y el exótico, y también para el británico de pelo corto y largo, pero no aparece asociado al código del burmilla. Eso no significa que el riesgo no exista —la ascendencia persa está ahí y el estudio australiano encontró positivos—, significa que la normativa no te va a cubrir las espaldas. Si el papel no lo exige, el que tiene que exigirlo eres tú.
Herencia del birmano: la hipopotasemia (WNK4), recesiva
El segundo riesgo llega por la rama birmana y se llama polimiopatía hipopotasémica periódica: una pérdida anormal de potasio por el riñón que, cuando el nivel en sangre cae, impide que los músculos funcionen bien. La causa está identificada: una mutación sin sentido en el gen WNK4, la variante c.2902C>T, que trunca la proteína.
Los signos son reconocibles una vez que sabes qué buscas: episodios de debilidad que van y vienen, marcha rígida, temblores y sobre todo una postura muy característica con el cuello caído hacia abajo, como si al gato le pesara la cabeza. Suele empezar entre los cuatro meses y los dos años, y los episodios se desencadenan con el estrés o el ejercicio.
Se hereda de forma autosómica recesiva, y eso cambia las reglas del juego: hacen falta dos copias para enfermar. Un gato con una sola copia es portador, está perfectamente sano y no da un solo síntoma en toda su vida; pero si se cruza con otro portador, de media una cuarta parte de los gatitos nacerá enferma.
Y aquí sí hay una cifra sólida. La revisión de Malik y colaboradores de 2015 analizó las razas derivadas del birmano y encontró, entre los burmillas estudiados, 17 portadores de 133 animales, un 13 %; en otras razas del mismo tronco los números eran aún mayores, en torno al 21 % en los bombay y hasta un 33 % en los tiffanie. Uno de cada ocho burmillas lleva el alelo sin que nadie lo note, y esa es la razón por la que dos gatos sanos pueden dar una camada enferma.
Las federaciones han reaccionado con distinta firmeza. El GCCF británico hizo la prueba obligatoria desde el 1 de enero de 2018 para todos los gatos del grupo Asian con estatus activo destinados a la cría: el que tiene dos copias no puede criar y el certificado se presenta con la solicitud de registro. La FIFe, en cambio, incluye la hipopotasemia (WNK4) en su anexo de pruebas genéticas como recomendada, no obligatoria, y el matiz es enorme: recomendado significa que el criador puede saltárselo sin infringir norma alguna. Si tu pedigrí sale del sistema FIFe, nadie ha obligado a nadie a hacer ese análisis. Preguntar por él no es desconfiar: es hacer los deberes.
Dominante y recesivo: la tabla que decide qué preguntar
Si te quedas con una sola idea de este artículo, que sea esta: los dos riesgos se heredan de manera distinta, y por eso no se preguntan igual ni se interpretan igual.
| PKD1 — poliquistosis renal | WNK4 — hipopotasemia | |
|---|---|---|
| Procedencia | Rama persa chinchilla | Rama birmana |
| Herencia | Autosómica dominante | Autosómica recesiva |
| Copias para enfermar | Una | Dos |
| ¿Portadores sanos? | No: quien lleva el alelo, está afectado | Sí, y son la mayoría del problema |
| Qué debe darte el criador | Padre y madre libres (N/N) | Resultado de ambos: nunca portador × portador |
| Riesgo si se ignora | Hasta la mitad de la camada afectada | Una cuarta parte de la camada afectada |
| Qué se ve a simple vista | Nada durante años | Nada en el portador; debilidad episódica en el afectado |
La regla cabe en una línea: en la dominante te importa que los padres sean libres; en la recesiva te importa que no coincidan dos portadores. Con la PKD1, un progenitor portador ya es un progenitor enfermo. Con la WNK4, un portador cruzado con un animal libre da una camada perfectamente sana, aunque la mitad herede el alelo. Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato, y ese alguien es el comprador: mientras la FIFe se limite a recomendar, el único filtro real es que la gente empiece a pedir los dos papeles antes de reservar un gatito.
La cardiomiopatía hipertrófica y el peligro de las cifras prestadas
La miocardiopatía hipertrófica (HCM) es la enfermedad cardíaca más frecuente del gato doméstico: la pared del ventrículo izquierdo se engrosa, el corazón se llena peor y aparecen insuficiencia cardíaca o tromboembolismos. Es un problema real y conocido en muchas razas.
Ahora, la parte incómoda. Muchas fichas del burmilla en varios idiomas afirman que la raza tiene una prevalencia «moderada, del 8 al 10 %». Ese dato no existe. No hay ningún estudio publicado de prevalencia de HCM en burmillas. La cifra próxima al 8,5 % que aparece en la bibliografía corresponde a otra raza distinta, el británico de pelo corto, en un trabajo danés de Granström y colaboradores de 2011. Alguien tomó prestado un porcentaje del vecino, lo pegó en la ficha del burmilla y de ahí ha ido saltando de traducción en traducción.
Lo honesto es decirlo así: no se conoce la prevalencia de HCM en el burmilla. La enfermedad se describe en gatos de línea birmana en general, así que la vigilancia tiene sentido, pero no hay cifra que ponerle. Y como no la hay, la respuesta tampoco es un porcentaje: es una ecocardiografía hecha por un veterinario con formación en cardiología. Ojo además con las pruebas genéticas de HCM: existen, pero están validadas para razas concretas —maine coon y ragdoll—, y un resultado negativo en ellas no descarta la enfermedad en un burmilla.
Otros asuntos de salud, sin dramatismos
| Asunto | Qué hay que saber | Qué hacer |
|---|---|---|
| Enfermedad periodontal | Gingivitis y sarro son frecuentes en gatos de tipo birmano; empiezan pronto y avanzan en silencio | Cepillado con pasta veterinaria desde gatito y revisión bucal en cada visita |
| Sobrepeso tras la esterilización | Las necesidades energéticas bajan de golpe y el apetito no; el burmilla es glotón | Ajustar la ración el mismo día, pesar la comida y pesar al gato cada mes |
| Piel y alergias | Se describen cuadros de picor y dermatitis, sin datos de raza | Control antiparasitario riguroso antes de pensar en alergia alimentaria |
| Enfermedad renal del gato mayor | Afecta a muchos gatos desde los diez años, con o sin PKD | Analítica anual desde los siete: creatinina, SDMA, urea y densidad de orina |
Y una recomendación española concreta: busca una clínica con veterinarios acreditados en medicina felina. Aquí existe el GEMFE, grupo de especialidad en medicina felina dentro de la asociación veterinaria de pequeños animales, y también centros con la certificación internacional de «clínica amiga de los gatos», que organizan la consulta para reducir el estrés: salas de espera separadas, manejo sin forcejeo, tiempos más largos. Con un gato que se estresa con facilidad, la diferencia se nota.
Qué pedirle al criador antes de reservar
- El resultado de PKD1 de los dos progenitores, en papel y con el microchip impreso en el certificado: sin ese número, el análisis no se puede atribuir a ningún animal concreto.
- El resultado de WNK4 de los dos progenitores. Portador × libre es aceptable; portador × portador, no.
- El afijo y la asociación donde está registrado el criadero, para poder comprobar el pedigrí en su origen.
- Ver a la madre y el sitio donde han crecido los gatitos. Un burmilla criado en una habitación cerrada arrastra ese déficit toda la vida.
- Entrega no antes de las doce semanas, desparasitado, con la pauta de vacunación iniciada y cartilla veterinaria, y contrato por escrito.
Si al pedir estos papeles la respuesta es «mis gatos están sanísimos, nunca he tenido un problema», date la vuelta: esa frase no es un resultado de laboratorio. Y ojo con los anuncios de ejemplares «de importación» sin nombre de criadero: es la forma más habitual de dar gato por liebre.
Una última vía que en España se olvida siempre: la adopción. En las protectoras aparecen de vez en cuando gatos de raza y, con mucha más frecuencia, mestizos plateados con el mismo carácter tranquilo. No tendrán pedigrí, pero tampoco tendrás que preocuparte por cruces mal planificados. Y si lo que te enamora del burmilla es el carácter y no el papel, ahí hay un atajo perfectamente honesto.
La Ley 7/2023: qué te obliga a hacer con tu gato en España
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales está en vigor desde el 29 de septiembre de 2023 y cambió de arriba abajo lo que significa tener un gato en España.
| Obligación | Qué dice la ley |
|---|---|
| Microchip y esterilización | El artículo 26 obliga a identificar mediante microchip y proceder a la esterilización quirúrgica de todos los gatos antes de los seis meses de edad, salvo los inscritos en el registro de identificación como reproductores. |
| Prohibida la venta en tiendas | El artículo 27 prohíbe la comercialización de perros, gatos y hurones en tiendas de animales, así como su exhibición y exposición al público con fines comerciales. |
| Tiempo máximo a solas | Se prohíbe dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos. |
| Cría reservada a criadores | Solo puede criar quien esté dado de alta en el Registro de Criadores de Animales de Compañía. Las camadas caseras «porque la gata es preciosa» quedan fuera de la ley. |
| Colonias felinas | La norma define al gato comunitario y regula el método CER —captura, esterilización y retorno— para gestionar las colonias. |
Primera aclaración, porque genera muchísima confusión: el famoso curso obligatorio y el seguro de responsabilidad civil son para perros, no para gatos. El artículo 30 se dirige a quien quiera ser titular de un perro. Si tienes un burmilla, hoy no te aplica ninguna de las dos.
Segunda: la esterilización obligatoria desconcierta a quien tiene un gato estrictamente de interior, pero la ley no distingue por acceso al exterior; la única excepción son los animales inscritos como reproductores por un criador registrado, trámite que se hace antes, no después. El microchip se inscribe en la base de datos de tu comunidad autónoma —todas interconectadas por la red española de identificación— y una mudanza obliga a actualizar el registro. Ese mismo chip es el primer requisito del pasaporte europeo: chip primero, vacuna antirrábica después, nunca al revés.
Un burmilla en un piso español: terraza, persianas y verano
El burmilla es un gato de interior perfecto y España es un país de pisos con balcón. Esa combinación tiene un riesgo con nombre propio: el síndrome del gato paracaidista, que es como llaman aquí los veterinarios a las lesiones por caída desde una ventana o una terraza. Se dispara en primavera y verano, cuando se abren las ventanas y el gato sale a tomar el sol al alféizar. Un pájaro, un resbalón y ya está: fracturas y traumatismos internos. Lo de las siete vidas es un refrán, no una ley de la física, y la prevención es sencilla y definitiva: red o mosquitera resistente en balcones y ventanas, bien tensada y fijada al marco.
Sobre el calor: el verano español es duro para un gato con subpelo denso. Persiana bajada en las horas centrales, varios puntos de agua fresca repartidos por la casa —el gato bebe más si el agua no está junto a la comida— y comida húmeda para aumentar la ingesta de líquido. Si ves respiración con la boca abierta, encías muy rojas o postración, es una urgencia: el golpe de calor mata gatos todos los agostos.
Cuidados: pelo, uñas, ojos y dientes

- Cepillado – Una vez por semana con guante de silicona para el pelo corto; dos durante la muda y dos fijas en la variedad semilarga.
- Baño – Prácticamente nunca: el exceso de champú apaga el brillo plateado, que es justo lo que has venido a ver.
- Ojos y uñas – Gasa sin pelusa en el ángulo interno cuando haya legaña; recorte de la punta de las uñas cada dos o tres semanas y rascadores de varias alturas.
- Dientes – El punto flojo de la raza: cepillado con pasta veterinaria dos o tres veces por semana, empezando desde gatito para que lo acepte sin drama.
Alimentación sin mitos y cabeza ocupada
El gato es carnívoro estricto: proteína animal de calidad, grasa como fuente principal de energía y muy pocos hidratos. Con un buen alimento completo y la ración pesada en vez de calculada a ojo, el burmilla come de maravilla; es glotón, así que el cuenco lleno todo el día es mala idea, sobre todo tras la esterilización.
Un mito que conviene desmontar: se lee mucho que «por sus genes persas, el burmilla necesita dieta baja en fósforo». No. Las dietas renales son un tratamiento para gatos ya diagnosticados de enfermedad renal, prescrito por un veterinario y con seguimiento analítico; dárselas de forma preventiva a un gato sano no protege el riñón y puede perjudicarlo. Lo que sí es preventivo y está al alcance de cualquiera: agua siempre disponible, comida húmeda a diario y analítica anual a partir de los siete años.
En cuanto a la cabeza, el burmilla aprende con una facilidad poco común entre los gatos y el clicker funciona de maravilla: eliges una conducta que ya hace por su cuenta —saltar a un taburete, meterse en el transportín—, marcas el instante exacto con el clic y premias en el segundo siguiente. Sesiones de cinco minutos dos veces al día, mejor que una larga. No es un truco de circo: enseñarle a entrar solo en el transportín convierte la visita al veterinario en otra cosa.
Pros y contras de la raza

| Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|
| Sociable y equilibrado; excelente con niños | Lleva francamente mal la soledad prolongada |
| Voz discreta: ideal para un piso | Doble riesgo genético heredado (PKD1 y WNK4) |
| Pelaje fácil, sin nudos ni baños | Tendencia al sobrepeso tras la esterilización |
| Muy inteligente y juguetón toda la vida | Encías y dientes exigen rutina desde gatito |
| Poco territorial | Raza poco frecuente en España: aquí la crían cuatro gatos |
Cómo se compara con razas cercanas
| Raza | Peso | Energía | Vida en piso | Para quien empieza |
|---|---|---|---|---|
| Burmilla | 3,5–7 kg | Media | Excelente | Sí, si no pasa el día solo |
| Birmano europeo | 3–6,5 kg | Alta | Buena | Sí, con mucha dedicación |
| Británico de pelo corto | 4–8 kg | Baja | Excelente | Muy fácil |
| Asian Tabby | 4–7 kg | Alta | Buena | Sí |
| Tiffanie (semilargo) | 3,5–7 kg | Media | Excelente | Sí, con cepillado fijo |
La lectura rápida de la tabla: si buscas un gato tan sociable como el birmano pero que no te dé la tabarra, el burmilla es tu apuesta; si lo que quieres es un gato que pase de ti la mitad del día, mejor mira hacia el británico. Y si el pelo semilargo te tira, la tiffanie es exactamente el mismo gato con dos cepillados semanales de más.
Curiosidades y mitos con la lupa puesta
- No existen los gatos hipoalergénicos, y el burmilla tampoco lo es. El principal alérgeno felino, la proteína Fel d 1, la producen todos los gatos sin excepción: se genera en las glándulas salivales y sebáceas y llega al pelo y a la piel al acicalarse. La cantidad varía muchísimo de un individuo a otro, mucho más que de una raza a otra, así que ninguna raza garantiza nada. Si hay alergia en casa, lo que sirve es pasar tiempo con el gato concreto y decidir junto a un alergólogo, no fiarse de una etiqueta.
- «El burmilla no muda» es falso. Muda como cualquier gato; lo que ocurre es que su pelo no se apelmaza ni forma nudos, así que se nota menos.
- El color tarda en definirse. Muchos gatitos nacen con un tabby fantasma que desaparece con los meses hasta dejar el velo limpio: es el proceso normal.
Preguntas frecuentes sobre la raza
¿De dónde procede el burmilla y por qué se dice que nació por accidente?
Nació en el Reino Unido en 1981, en casa de la baronesa Miranda von Kirchberg. Un persa chinchilla que vivía allí como gato de compañía alcanzó a una birmana lila porque alguien dejó una puerta abierta poco antes de la castración prevista. De la camada del 11 de septiembre salieron cuatro hembras de manto plateado, y de ellas arranca toda la raza.
¿En qué se diferencia del birmano y del británico de pelo corto en carácter?
Conserva del birmano el apego a las personas, pero es más tranquilo y menos exigente y ruidoso. Frente al británico de pelo corto, independiente y poco dado al contacto físico, es mucho más pegajoso y juguetón hasta edades avanzadas. Está en el punto medio entre los dos.
¿Qué dos pruebas de ADN debo exigirle al criador y por qué no son intercambiables?
PKD1, para la poliquistosis renal de la rama persa, y WNK4, para la hipopotasemia de la rama birmana. No son intercambiables porque se heredan distinto: la PKD1 es dominante y basta una copia para que el gato esté enfermo, así que ambos progenitores deben ser libres; la WNK4 es recesiva y hacen falta dos copias, así que lo prohibido es cruzar dos portadores. Pide los certificados con el microchip impreso.
¿Es cierto que el burmilla es hipoalergénico?
No. No existe ninguna raza de gato hipoalergénica. Todos los gatos producen la proteína Fel d 1 en la saliva y en la piel, y las diferencias entre individuos son mayores que las que hay entre razas. Cualquier cifra del tipo «un 40 % menos de alérgeno» carece de respaldo.
En España, ¿estoy obligado a microchipar y esterilizar a mi burmilla?
Sí. La Ley 7/2023 obliga a identificar mediante microchip y esterilizar quirúrgicamente a todos los gatos antes de los seis meses, salvo los inscritos en el registro de identificación como reproductores por un criador dado de alta. No distingue entre gatos de interior y gatos con acceso al exterior.
¿Puedo comprar un burmilla en una tienda de animales en España?
No. La Ley 7/2023 prohíbe expresamente la comercialización de perros, gatos y hurones en tiendas de animales, así como su exhibición al público con fines comerciales. Las vías legales son un criador inscrito en el Registro de Criadores de Animales de Compañía o la adopción en una protectora.
¿Qué asociación emite el pedigrí en España y qué significa que mi gato figure como BML o BMS?
En el listado oficial de miembros de la FIFe, España está representada por la Asociación Felina Española (ASFE), con sede en Madrid; además operan aquí clubes afiliados a la WCF, a TICA y a la CFA. Cuidado con el código: en la FIFe, BML es el burmilla de pelo corto; en la WCF, BML es el de pelo semilargo y el corto es BMS. Mira siempre qué federación firma el documento.
¿Tiene España alguna raza de gato propia comparable al burmilla?
No. En el listado de códigos de la WCF no figura ninguna raza española, ibérica ni balear, mientras que sí aparecen razas de Francia, Turquía, Tailandia, Kenia o Chipre. El «gato común europeo» es raza reconocida, pero codificada en los países nórdicos, y el gato montés ibérico es una especie silvestre protegida. Lo que le falta a España no son gatos, sino el trabajo de club, estándar y registro que el burmilla sí tuvo.
¿Puedo dejar solo a mi burmilla un fin de semana?
Legalmente, la Ley 7/2023 fija en tres días consecutivos el máximo que un animal de compañía puede quedar sin supervisión. Pero para esta raza ese techo es mala idea: desarrolla estrés por soledad con facilidad, y eso se traduce en acicalado excesivo, apatía o problemas urinarios. Lo razonable es que alguien pase cada día; la solución de fondo es un segundo gato.
Conclusión
El burmilla no le debe nada a ningún plan: existe porque una puerta se quedó abierta y porque alguien tuvo el criterio de ver lo que había nacido de aquello. Cuarenta años después es un gato de manto plateado, ojos perfilados y carácter facilísimo.
Quédate con dos cosas. La primera, que su punto débil no es la salud sino la soledad: si en tu casa no hay nadie durante doce horas al día, este no es tu gato, o tendrán que ser dos. La segunda, que su doble ascendencia trae dos riesgos con nombre y apellidos, PKD1 y WNK4, y que ambos se resuelven con dos hojas de papel que puedes pedir antes de reservar. A cambio de eso, de una red en el balcón y de un rato de juego al día, tendrás de doce a dieciséis años de compañía silenciosa.
- Cariñosa, sociable, equilibrada
- Más tranquila que el burmés, buena con niños
- Vistoso pelaje plateado tipeado
- Inteligente, juguetona, amistosa con todos
- No lleva bien quedarse solo mucho tiempo
- Doble riesgo genético heredado: PKD1 y WNK4
- Encías y dientes exigen rutina desde gatito
- Tendencia al sobrepeso tras la esterilización
| Gato burmés | Británico de pelo corto | Gato asiático tabby | |
|---|---|---|---|
| Peso | 3–6,5 kg | 4–8 kg | 4–7 kg |
| Energía | 4 | 2.5 | 4 |
| Apartamento | 5 | 5 | 5 |
| Principiantes | 4 | 4.5 | 4 |
¿De dónde procede el burmilla y por qué se dice que nació por accidente?
¿En qué se diferencia del birmano y del británico de pelo corto en carácter?
¿Qué dos pruebas de ADN debo exigirle al criador y por qué no son intercambiables?
¿Es cierto que el burmilla es hipoalergénico?
En España, ¿estoy obligado a microchipar y esterilizar a mi burmilla?
¿Puedo comprar un burmilla en una tienda de animales en España?
¿Qué asociación emite el pedigrí en España y qué significa que mi gato figure como BML o BMS?
¿Tiene España alguna raza de gato propia comparable al burmilla?
¿Puedo dejar solo a mi burmilla un fin de semana?
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