Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí)

By tvaryny
·
11 Min Read
En resumen Un diminuto ratonero mallorquín inquieto de corazón valiente: vivaz, ágil, fiel y vigilante. El perro ratero mallorquín (ca rater) es una pequeña raza balear criada para cazar ratas en marismas y casas de campo; un compañero enérgico y cariñoso y un excelente «timbre» que salva muros y madrigueras con facilidad.
ApartamentoNiñosGatos ⚠Otros perrosPrincipiantes
Parámetros
Altura29–36 cm
Peso3–5 kg
Esperanza de vida12–15 años
Grupo FCIno reconocida por la FCI (ratonero balear)
OrigenEspaña (Mallorca)
Tamaño
Altura a la cruz 29–36 cmPeso 3–5 kg
Valoraciones · 12 · Dataset
FamiliaNiñosPrincipi.Adiestra.EnergíaSaludMudaBabeoLadridoApartame.ClimaInstinto.
Valoraciones exactas
Familia4.5
Niños3.5
Principiantes3.5
Adiestramiento3.5
Energía4.0
Salud4.0
Muda2.0
Babeo1.0
Ladrido3.5
Apartamento4.0
Clima2.5
Instinto caza4.0
Problemas de salud
  • Una raza robusta y resistente en general
  • Luxación de rótula
  • Enfermedades dentales (boca pequeña)
  • Lesiones por su salto y osadía
  • Sensibilidad al frío (de pelo corto)
Alimentación

Raciones pequeñas de pienso de calidad para razas pequeñas activas y control del peso. Cuidado dental; en invierno protégelo del frío por su pelo corto.

Hay perros que se hacen famosos y perros que se hacen imprescindibles. El ca rater mallorquí —o perro ratero mallorquín— es de los segundos. Fuera de las islas se le confunde con un pinscher cruzado, pero durante generaciones fue la pieza que no podía faltar en una possessió: el bicho pequeño, seco y rapidísimo que bajaba al sótano y salía con la rata en la boca. Aquí va lo que sabemos de él con los papeles en la mano, y lo que no. Puedes seguir descubriendo razas en Tvaryny.

Un perro, tres nombres y ninguna confusión

Conviene aclararlo de entrada: ca rater mallorquí, ratonero mallorquín y ratoner de Mallorca son el mismo animal, una sola raza nombrada en tres registros. La documentación oficial del Estado usa las dos primeras juntas: «Ratonero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí)».

Ca es perro en mallorquín y rater viene de rata: no hay épica en el bautismo, hay descripción del puesto de trabajo. Y esa literalidad explica todo lo demás, incluidos los problemas que da en un piso.

Donde sí hay que afinar es en otra confusión frecuente en la Península: el mallorquín no es el valenciano. El gos rater valencià es raza hermana, pero con otro estándar, otro tamaño y —lo importante— otra situación oficial.

Historia: de la possessió al libro genealógico
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí)

Toca ser honesto: la historia documentada del ca rater no baja de mediados del siglo XIX. Lo anterior son hipótesis: los repobladores catalanes, el goteo de perros pequeños por el tráfico marítimo mediterráneo o el aporte de terriers británicos. Ninguna tiene detrás un papel que la sostenga, y la última ha recibido además un buen varapalo científico.

Lo que sí está documentado es el nicho. La possessió era un ecosistema completo: pajar, establo, almazara, molino, graneros y despensa. Donde hay grano hay ratas, y donde hay ratas hay pérdidas y enfermedad. Nadie diseñó al ca rater en una mesa: lo diseñó la necesidad, seleccionando por una sola cosa —que entrase donde no entraba nadie—.

El salto de «perro de la casa» a «raza con papeles» ocurre muy tarde. En 1990 un grupo de criadores, cazadores y aficionados funda el Club del Ca Rater Mallorquí, siglas CEPRAM, y empieza a registrar animales y a organizar concentraciones con valoración morfológica. Doce años después llegan los reconocimientos administrativos: en una isla donde varias razas locales llevaban décadas organizadas, el rater fue el último de la fila.

El expediente: qué papeles tiene realmente

Circula la idea de que el ca rater «no está reconocido» y punto. Es falso: tiene documentos, lo que no tiene son documentos de la FCI. Por la vía autonómica, el estándar se publicó en el BOIB el 28 de diciembre de 2002 y por resolución del 21 de noviembre de 2002 se encomendó al club el llibre genealògic: desde entonces es CEPRAM quien inscribe camadas.

Por la vía estatal, el marco es el Real Decreto 558/2001, de 25 de mayo, que regula el reconocimiento de las asociaciones de criadores e incorpora en su anexo el listado de razas caninas españolas. El rater no estaba en la lista original: entró con la Orden APA/807/2004, de 24 de marzo (BOE de 30 de marzo de 2004).

Eso resuelve una discrepancia que arrastran muchas fichas, donde unas veces se lee 2003 y otras 2004. Ambas son ciertas: el Comité de Razas de Ganado de España admitió la propuesta el 22 de abril de 2003 y la Orden se firmó el 24 de marzo de 2004.

Y no entró solo: aquella Orden incorporó de golpe cinco razas caninas españolas —alano español, pastor garafiano, ratonero valenciano, ratonero mallorquín y ca mè mallorquí—. El mallorquín y el valenciano entraron en el anexo del Estado el mismo día y en el mismo papel. Guarda ese dato, porque va a explotar enseguida.

HitoFechaQué significa exactamente
Fundación de CEPRAM1990Arranca el registro de animales y las valoraciones morfológicas
Encomienda del libro genealógico21 de noviembre de 2002El club pasa a llevar oficialmente el registro de la raza
Publicación del estándar28 de diciembre de 2002 (BOIB)El prototipo queda fijado por la administración balear
Admisión por el Comité de Razas22 de abril de 2003Se acepta la propuesta de inclusión en el anexo estatal
Orden APA/807/200424 de marzo de 2004 (BOE 30/03/2004)Entra en el anexo del RD 558/2001 como raza canina española
Reconocimiento por la FCINo se ha producidoNo existe número de estándar FCI para esta raza

Subrayemos lo último, que es donde más se miente en internet: no existe ningún número de estándar FCI del ca rater mallorquí. Si una ficha le asigna uno, se lo ha inventado.

Por qué no está en la FCI: una decisión, no un olvido

El nudo no es un agravio institucional, sino una decisión tomada dentro de casa. El camino hacia la FCI pasa necesariamente por la Real Sociedad Canina de España (RSCE), socio español de la Federación Cinológica Internacional y única entidad que puede presentar una raza española. Y tiene un peaje concreto: el libro genealógico pasa al LOE de la RSCE, y el club deja de ser el registrador.

CEPRAM llevaba desde 1990 construyendo su propio registro y decidió no entregarlo. Es una postura que reconoce al instante cualquiera que haya vivido de cerca un club de raza autóctona: el miedo a que, abierto el libro a nivel estatal, entren ejemplares que en la isla no habrían pasado el filtro y a que el tipo de trabajo se diluya en tres generaciones de exposición.

La consecuencia es aritmética: sin RSCE no hay FCI. Hoy el rater aparece en la web de la RSCE no entre las razas españolas reconocidas, sino en el apartado de razas «en fase de recuperación», bajo el epígrafe de Baleares. Ojo con el matiz: eso no significa que la RSCE haya reconocido la raza, sino lo contrario —la tiene fichada, pero fuera de su sistema de registro—.

Y hay un detalle que lo redondea. La RSCE mantiene un Grupo 11 pensado justamente para razas españolas que la FCI no reconoce: majorero, euskal artzain txakurra, pastor garafiano, alano español, podenco andaluz, maneto. Existe una casilla nacional hecha a medida para perros en la situación del rater, y tampoco está en ella. No es que no hubiera puerta: es que el club no quiso cruzarla con la llave que le pedían.

Los tres rateros españoles: dos entraron y uno se quedó fuera
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Temperamento y carácter del ratonero mallorquín

España tiene tres ratoneros con personalidad propia: el mallorquín, el valenciano y el andaluz. Hace apenas un lustro los tres estaban igual de fuera de la FCI. Hoy dos tienen número y el tercero sigue donde estaba.

El gos rater valencià lo consiguió primero: estándar FCI n.º 370, grupo 3 (terriers), sección 1, sin prueba de trabajo, con el texto vigente fechado el 21 de junio de 2022. Se le conocía también como rateret o fusterrier, y su especialidad histórica fue la rata de agua, el conejo y el topo.

El ratonero bodeguero andaluz llegó después: estándar FCI n.º 371, también grupo 3 sección 1, con prueba de trabajo opcional y estándar fechado el 3 de septiembre de 2024. Es bastante mayor y su origen está documentado: desciende de líneas de fox terrier de pelo liso traídas por las compañías vinateras británicas al Marco de Jerez. Su capa blanca con manchas no es capricho estético: en la penumbra de una bodega, un perro blanco se ve.

Ahora júntalo con lo anterior. Mallorquín y valenciano entraron juntos en el anexo estatal en 2004, con sus prototipos en el mismo BOE, uno detrás del otro. Dieciocho años después, uno tiene número FCI y el otro no. La diferencia no fue el perro: fue la decisión sobre el libro genealógico. Y el bodeguero, decimocuarta raza española reconocida por la FCI, demuestra que la puerta seguía abierta en 2024. No es una vía cerrada por la historia: es una vía cerrada desde dentro.

CaracterísticaCa rater mallorquíGos rater valenciàRatonero bodeguero andaluz
Estándar FCINo tieneN.º 370 (2022)N.º 371 (2024)
Grupo y secciónGrupo 3, sección 1Grupo 3, sección 1
Prueba de trabajoSin prueba de trabajoOpcional
Alzada de machos32–36 cm30–40 cm (ideal 36)37–43 cm (ideal 40)
Alzada de hembras29–33 cm29–38 cm (ideal 33)35–41 cm (ideal 38)
Peso orientativo3–5 kg4–8 kg8–12 kg
Capa dominanteNegro y fuegoTricolorBlanca con manchas
Quién lleva el libroEl club de razaVía RSCE / FCIVía RSCE / FCI
Las cuatro razas de Mallorca y un patrón revelador
RazaFunción tradicionalSituación en la FCI
Ca de bou (dogo mallorquín)Presa, guarda, antiguo perro de ruedoEstándar n.º 249, reconocimiento consolidado en 1963
Ca de bestiar (pastor mallorquín)Manejo y custodia del ganadoEstándar n.º 321, grupo 1
Ca mè mallorquíMuestra, caza con escopetaNo reconocido
Ca rater mallorquíControl de roedores, conejo, alarmaNo reconocido

Mallorca ha producido cuatro razas caninas propias, y puestas en fila el patrón salta a la vista: se reconoció a los grandes y vistosos, y se quedaron fuera los dos funcionales. Un dogo con presencia y un pastor imponente venden estándar; un ratonero de cuatro kilos, no tanto. No es conspiración, es economía de la cinofilia: reconocer una raza cuesta expedientes, censos y un club dispuesto a pelearlo durante años. Y no hay que confundirlo con el ca eivissenc o podenco ibicenco, que sí está reconocido pero es de Ibiza y Formentera.

Cómo es por dentro y por fuera: el prototipo oficial
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Salud y características genéticas

El prototipo se publicó en el BOE, así que aquí se lee el texto oficial. Lo describe como pequeño, rectilíneo, brevilíneo y ultraelipométrico: perfil recto, cuerpo compacto y muy poco peso, cuadrado en machos y algo más alargado en hembras. El temperamento que fija no maquilla nada: «muy vivo, cariñoso, muy nervioso y susceptible», y la utilidad declarada es triple: guarda de la casa, cazador de ratas y conejos, y animal de compañía. Fíjate en dos detalles de la tabla: los ojos ámbar oscuro y los saltos verticales a gran altura.

CarácterDescripción del prototipo oficial
Alzada a la cruzMachos 32–36 cm · Hembras 29–33 cm
Esperanza de vida12–15 años (dato de manejo, no recogido en el prototipo)
PesoMachos 3,5–5 kg · Hembras 3–4 kg
CabezaCráneo tan ancho como largo, cara estrecha y marcadamente puntiaguda
Depresión fronto-nasalMuy marcada, en ángulo recto con los ejes cráneo-faciales
OjosRedondos, grandes, algo prominentes, de color ámbar oscuro
OrejasDerechas, triangulares, de inserción alta y muy móviles
MordidaEn tijera, dientes fuertes y bien implantados
Piel y peloPiel muy fina y adherida; pelo corto y fino, sin pliegues ni papada
PiesMuy finos, «de liebre»
Aptitud físicaSaltos sobre su vertical a gran altura; muy rápido al trote y al galope

Una advertencia sobre las medidas: varias fuentes divulgativas manejan cifras más amplias —«hasta 40 cm»— que no coinciden con el texto oficial. Ante la discrepancia, prioridad al prototipo publicado, que además marca como falta eliminatoria pasarse o quedarse tres centímetros de la talla.

La cola: nacer sin ella no es lo mismo que perderla

En el ca rater existe un braquiurismo natural: alrededor de uno de cada cinco cachorros nace sin cola o con un muñón rudimentario. Es genética, no cirugía, y el prototipo oficial lo recoge así.

El problema es que ese mismo texto describe también la costumbre de la época: cola «habitualmente cortada a ras del cuerpo o conservando una vértebra». Durante generaciones se amputaba a todos, y el rasgo natural quedaba camuflado.

Eso ya no es legal. España ratificó en 2017 el Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía —BOE de 11 de octubre de 2017, en vigor aquí desde el 1 de febrero de 2018— y lo hizo sin reservas, retirando la excepción planteada para seguir amputando colas. El corte de cola y orejas no veterinario está prohibido, así que un rater actual con la cola corta debería serlo de nacimiento. Pregúntale al criador cuántos de la camada nacieron anuros: separa en dos segundos a quien lleva la raza en serio.

El color no es estética: es seguridad en el monte

La capa mayoritaria es el negro y fuego, con mucha variación en el tono del fuego, del encendido al canela apagado. Existe la mutación marrón y fuego y su equivalente en blanco y naranja. Y son frecuentes las manchas blancas, desde una corbata en el pecho hasta ejemplares casi totalmente blancos: los tricolores.

El dato que casi nadie cuenta: los cazadores han preferido tradicionalmente los tricolores y los muy manchados de blanco, y no por gusto. Un perro de cuatro kilos, negro y fuego, moviéndose rápido entre la maleza, tiene el mismo aspecto que un conejo. Uno blanco, no. La misma lógica que dio al bodeguero andaluz su capa clara en las bodegas jerezanas.

El oficio: rata, conejo y una técnica que se llama «buidar»
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Mantenimiento y cuidados

Todo lo que este perro es se explica desde el trabajo, y su trabajo no era acompañar al amo, sino entrar: bajo el entarimado, entre los sacos, por la grieta del muro de piedra seca. El tamaño diminuto no es capricho de criador: es la única medida que cabe por ahí.

Y ahí abajo está solo, a oscuras y contra un animal que no siempre huye: una rata acorralada se defiende y muerde. La selección no premió al perro obediente, premió al que decide por su cuenta y no se echa atrás. Cuando te desespera que ignore una orden en plena persecución, te peleas con generaciones de selección deliberada. Retén una idea: no es un perro de resistencia, es un perro de explosión.

El repertorio va más allá de la rata: conejo, liebre, erizo e incluso tordos. En el conejo la técnica tiene nombre propio en la isla, buidar, «vaciar»: el rater no corre la pieza a campo abierto, se mete en la mata o el ribazo y la expulsa hacia fuera para que otro perro o el cazador la resuelvan. Es la función inversa a la del ca eivissenc, que caza a la vista en descampado.

La pareja perfecta: rater y ca de bestiar

En la possessió tradicional el rater casi nunca trabajaba solo: formaba tándem con el ca de bestiar. El grande vigilaba y disuadía, el pequeño avisaba de cualquiera que se acercase. Uno era la cerradura; el otro, el timbre.

Esto reformula la queja más habitual sobre la raza. El ladrido del rater no es un fallo educativo: es la función para la que fue seleccionado. Se puede canalizar, acortar y enseñarle a callar a la orden; lo que no se puede es esperar que desaparezca. Si el ruido es un conflicto serio en tu edificio, tenlo muy en cuenta antes de decidir.

Genética 2022: no, no es un terrier

Durante décadas se repitió que el ca rater tenía sangre de terrier británico, y a simple vista es tentador. En 2022 un estudio con marcadores microsatélites lo puso a prueba y el resultado fue rotundo en la dirección contraria.

Sobre 77 muestras de pelo analizadas con 33 microsatélites y comparadas con más de una quincena de razas baleares, españolas e internacionales, el rater aparece claramente diferenciado de todas ellas y sin parentesco genético con los terriers. El parecido es convergencia: dos poblaciones sometidas a la misma presión selectiva acaban pareciéndose sin compartir origen. La afinidad más estrecha que sostiene la literatura es con el gos rater valencià, lo que encaja con la vieja relación marítima entre la costa valenciana y la isla.

El mismo trabajo aporta las cifras de diversidad, la mejor noticia del expediente: heterocigosidad esperada 0,685 y observada 0,655, media de 6,61 alelos por marcador y 3,58 efectivos, con FIS de 0,044. En cristiano: endogamia bajo control y variabilidad razonable. Pero el registro analizado contenía 363 animales, 146 de ellos fundadores, y los autores constatan un descenso continuado de nacimientos desde 2011. Su conclusión es explícita: hace falta un programa de conservación.

Para contrastar, viene bien mirar de reojo a un terrier de trabajo de verdad, como el patterdale terrier: mismo arrojo, misma disposición a entrar donde sea y, sin embargo, un origen completamente ajeno.

¿Cuántos quedan? Las cuentas no cuadran, y hay motivo
  • Vas a encontrar cifras que no encajan entre sí. El propio club habla de más de mil ejemplares inscritos y de unos ciento cincuenta cachorros nuevos al año.
  • Publicaciones especializadas han manejado cifras del orden de dos mil registrados, con la estimación de que la población real podría ser el doble contando perros de campo que nunca pasaron por papel alguno.
  • El estudio genético trabajó sobre un registro de 363 animales.

No es que unos mientan y otros acierten: cada fuente cuenta cosas distintas —inscripciones acumuladas, población viva estimada, subconjunto genealógicamente utilizable—. Lo afirmable sin riesgo: el rater no está al borde de la desaparición, se cuenta por miles y no por decenas de miles, la mayoría vive en Mallorca y los nacimientos llevan más de una década a la baja. Cualquier ficha con una cifra exacta y redonda te vende una precisión que no existe.

El hueco administrativo: por qué no es «raza autóctona en peligro de extinción»

Nuestro país tiene un sistema de conservación de razas autóctonas del que estamos con razón orgullosos: el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, recogido en el anexo I del Real Decreto 45/2019, con sus categorías de raza autóctona de fomento y en peligro de extinción, su sistema ARCA del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y sus ayudas a las razas amenazadas.

Pues bien: el perro no es ganado. Ese catálogo cubre bovino, ovino, caprino, porcino, equino, aves y conejos, pero no incluye a la especie canina. Los perros van por la vía del RD 558/2001, que reconoce asociaciones y regula libros genealógicos pero no establece categorías de amenaza ni ayudas de conservación. Por eso la oveja roja mallorquina o el cerdo negro mallorquín tienen expediente de raza en peligro, y el ca rater —que comparte isla e historia con ellos— no.

La consecuencia es incómoda: cuando los autores del estudio de 2022 piden un programa de conservación, no hay un vehículo administrativo evidente para ejecutarlo. Depende del club y de los criadores particulares, y de ahí que cada camada bien planificada pese mucho más de lo que parece.

El rater en la ley de caza balear, con nombre y apellidos

Hay, en cambio, una norma española que sí nombra a este perro de forma explícita, y muchos aficionados lo desconocen. La Ley 6/2006, de 12 de abril, balear de caza y pesca fluvial, dedica su artículo 34 a los perros, y en su apartado 5 establece que la consejería competente promoverá la conservación y el fomento de las razas de perros de caza propias de las Illes Balears —«eivissenc, mè i rater»— con la reglamentación que les sea favorable.

Léelo dos veces, porque el matiz es exquisito. Una ley autonómica en vigor cita al rater por su nombre, y lo hace en la única lista donde tenía sentido: la de los perros de caza baleares. El ca de bou y el ca de bestiar no aparecen ahí, no por desprecio, sino porque no son perros de caza. El reconocimiento estatal lo comparte con muchos, pero la mención nominal en una ley la tiene por ser cazador.

El mismo artículo fija las obligaciones de quien salga al campo con perro en las islas: cazar solo en terrenos y épocas hábiles, evitar que transite sin control por el medio rural, responder de los daños y cumplir la normativa de registro, identificación y vacunación.

Ley 7/2023: el mismo perro, dos regímenes legales

Y llegamos a la colisión jurídica más interesante para un dueño español actual. La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, en vigor desde el 29 de septiembre de 2023, introdujo dos obligaciones en su artículo 30: acreditar un curso de formación para la tenencia de perros, gratuito y de validez indefinida, y mantener en vigor un seguro de responsabilidad civil durante toda la vida del animal. El artículo 52.3 añade que el criador debe verificar que el titular lo ha hecho.

Pero la misma ley, al delimitar su ámbito en el artículo 1, deja fuera a varios animales de trabajo y dice literalmente que «quedarán excluidos los perros de caza, rehalas y animales auxiliares de caza», que seguirán regulados por la normativa europea, estatal y autonómica correspondiente. Junto a ellos quedan excluidos los perros pastores y de guarda del ganado: el ca de bestiar, viejo compañero de faena del rater, también está fuera.

Resultado: el ca rater mallorquí es, legalmente, dos perros distintos según lo que hagas con él. El mismo animal, con el mismo microchip, cae bajo el artículo 30 si vive en un piso de Palma o de Madrid como perro de compañía, y queda fuera del ámbito de la ley si es un perro de caza documentado que trabaja el conejo en un coto de Mallorca, donde le aplica la normativa cinegética.

Una precisión: tanto el contenido del curso como la cuantía del seguro quedaron remitidos a desarrollo reglamentario, y ese desarrollo ha ido más lento que la ley, con diferencias de aplicación entre comunidades. Con un perro de este perfil lo sensato es no esperar a que te obliguen: un rater persigue lo que se mueve y, en responsabilidad civil, más vale prevenir que curar.

Carácter: cariñoso en casa, agente de seguridad en la puerta

Con la familia es sorprendentemente tierno: busca contacto, se mete debajo de la manta y suele elegir a un miembro del hogar como referencia sin despreciar al resto. Ese contraste entre el bicho de campo y el perro de sofá desconcierta la primera vez.

Fuera de casa cambia el chip: es desconfiado con los desconocidos —no agresivo por defecto, pero tampoco de los que se alegran con cualquiera—. Y oye el ascensor tres pisos antes que tú.

El adjetivo que mejor le va, y está en el prototipo oficial, es susceptible: mal socializado o tratado con brusquedad no se vuelve manso, se vuelve reactivo. Y como es pequeño, se le tolera lo que a un perro de treinta kilos no se le consentiría jamás. Ese es el mayor error con la raza: tratar el mal comportamiento como una gracia porque cabe en un bolso.

Vivir con un rater en un piso: lo que nadie te cuenta
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Ventajas y desventajas de la raza
  • El reflejo llega antes que la orden. Ante una paloma, una lagartija o un gato que arranca a correr, se dispara. No te desobedece: el arranque ocurre antes de que tu voz llegue a su cerebro. Se gestiona con entorno y correa, no con reprimendas.
  • Ladra, y ladra por diseño. Se puede reducir, enseñarle un «basta» y trabajar la habituación a los ruidos del rellano. No se puede eliminar.
  • Escarba, se cuela y salta. Un vallado «que parece suficiente» normalmente no lo es: busca huecos por oficio y salta muy por encima de lo que sugiere su tamaño. Terrazas, barandillas y vallas merecen revisión seria.
  • Decide solo. Fue seleccionado para trabajar sin supervisión. Esa autonomía es maravillosa en una madriguera y agotadora en un parque urbano.

Nada de esto lo descalifica como perro urbano —se adapta mejor que muchas razas de su tamaño—, pero exige un dueño que sepa con qué trata. Es un culo de mal asiento: si no le das trabajo, se lo inventa, y su versión suele implicar ruido y destrozos.

Niños, gatos y jaulas: el manual realista

Con niños funciona bien si el niño sabe tratar a un perro. Le encanta jugar, pero no tolera el manoseo brusco ni que lo agarren. Con menores de cinco o seis años, supervisión constante y una regla clara: el perro tiene derecho a un sitio donde nadie lo moleste.

Con gatos hay tres escenarios. Cachorro criado junto a gatito: suele funcionar. Adulto que llega a casa con un gato seguro de sí mismo: negociable, con presentaciones lentas. Gato que huye: ahí se enciende el reflejo, y ningún adiestramiento apaga del todo un patrón seleccionado durante siglos.

Con roedores y aves pequeñas no hay matices: hámsteres, cobayas, chinchillas, conejos enanos o periquitos son literalmente su presa profesional. No es problema de educación, sino de ingeniería doméstica: puertas cerradas y jaulas inaccesibles. Quien confía en que «se acostumbrarán» acaba con un disgusto muy evitable.

Educación: negociar, no imponer
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Adiestramiento y educación: enfoque en la personalidad

Es muy listo, y eso no significa obediente: aprende rápido lo que le interesa, incluido cómo saltarse tus normas. Funcionan el refuerzo positivo, las sesiones cortas y el juego. No funciona la dureza: es susceptible por definición de estándar, y la presión lo cierra en banda.

  1. Llamada bajo distracción, la prioridad número uno. A diario desde cachorro y con premios de altísimo valor, asumiendo que en plena persecución puede fallar; ese margen se cubre con correa larga en terreno abierto.
  2. Control del ladrido: enseñar «avisa» y «basta» como dos señales distintas es mucho más eficaz que intentar suprimirlo.
  3. Autocontrol y frenado: esperas antes de la puerta, del cuenco, de salir del coche. Para un perro cuyo talento es la explosión, aprender a parar vale más que cualquier truco.

En deporte se defiende muy bien en agility y mejor aún en disciplinas de olfato. Conviene entender la diferencia con otros perros de caza para no exigirle lo que no es: si el otterhound es un rastreador grande y resistente, hecho para jornadas largas en agua, el rater es un velocista de trabajo en corto. Pedirle constancia de fondo es tan absurdo como pedirle al otterhound que se meta por una grieta de un palmo.

Ejercicio y estimulación mental

La trampa clásica es pensar que, por pequeño, se conforma con tres paseos cortos. Necesita menos kilómetros que un pastor belga, pero mucha más cabeza: un rater cansado y aburrido sigue ladrando y escarbando.

ActividadFrecuencia recomendadaPara qué sirve
Paseos con olfateo libre2–3 al díaAl menos 45 minutos de movimiento; el olfateo cansa más que la marcha
Juegos de búsqueda en casaA diarioCanaliza el instinto de presa sin víctimas reales
Agility u obediencia lúdica1–2 veces por semanaDescarga mental y trabajo de frenado
Juguetes dispensadoresEn los ratos de soledadReduce el ladrido por aburrimiento
Sesiones cortas de adiestramiento2–3 al día, de cinco minutosAprovecha su concentración en ráfagas

El mejor sustituto casero del trabajo original es cualquier juego de buscar algo escondido: premios repartidos por la casa, una manta de olfateo, un juguete en una caja con papeles. Diez minutos valen por media hora de pelota, y lo dejan satisfecho en vez de excitado.

Cuidados: poco pelo, mucha atención al termómetro

El mantenimiento es de los más sencillos que existen: pelo corto, fino y sin subpelo, cero peluquería y cero stripping. Con un guante de goma una vez por semana va sobrado, y además carece del típico olor fuerte a perro.

Lo que sí requiere disciplina son los dientes: boca pequeña y dentadura apretada hacen del sarro y la enfermedad periodontal el problema más previsible a medio plazo. Cepillado frecuente desde cachorro. Uñas cortas, sobre todo si vive en asfalto, y una ojeada regular a las orejas, que recogen semillas y espigas en el campo.

Y aquí va la inversión climática. Este perro salió del Mediterráneo: el calor lo lleva razonablemente bien —con sombra, agua y sentido común en verano—, pero el frío es harina de otro costal. Cuatro kilos, pelo corto, nada de subpelo y prácticamente nada de grasa. Vivir en el exterior en invierno queda descartado, y en la meseta o en el norte un abrigo impermeable en los días crudos no es capricho: es termorregulación básica.

Alimentación: vigilar el peso de un atleta pequeño
Perro Ratero Mallorquín (Ca Rater Mallorquí) — Alimentación: cómo no sobrealimentar al atleta

Come con muchísimas ganas y engorda con pasmosa facilidad en cuanto baja el ritmo: invierno, convalecencia, vejez. En un perro de esta construcción el sobrepeso no es estético, es mecánico: castiga unas extremidades finas, agrava cualquier problema de rótula y le roba lo que lo define, la agilidad.

  • Pienso de calidad para razas pequeñas activas, con croqueta adecuada a una boca menuda.
  • Ración medida, no cuenco lleno. Con este tamaño, unos gramos de más al día se notan en la báscula en un mes.
  • Descontar de la ración diaria todo lo que se use como premio de adiestramiento, que en esta raza es bastante.
  • Alimentación casera solo con formulación veterinaria: improvisar en un perro de cuatro kilos deja poquísimo margen.
  • Control táctil semanal: costillas palpables sin apretar y cintura visible desde arriba.
Salud: lo que se sabe, y lo que simplemente no se ha estudiado

Se lee mucho que el ca rater es «una de las razas más sanas que existen». La frase merece un matiz de los que distinguen una ficha seria de una copiada: no existe un listado de enfermedades hereditarias propias porque nunca se ha elaborado, ni hay cribados ni pruebas de ADN diseñadas para ella. Y «no descrito» no es «inexistente»: quien dice que esta raza no padece nada está diciendo que nadie la ha investigado.

Dicho esto, los motivos para considerarla robusta son sólidos: selección natural dura, vida funcional al aire libre, ausencia total de exageraciones morfológicas y ese FIS de 0,044. Con esos mimbres, la esperanza de vida se sitúa en 12–15 años, la horquilla normal de un perro pequeño y sano; las cifras muy superiores que circulan no tienen respaldo. A falta de datos propios, lo sensato es aplicar los protocolos generales de las razas pequeñas y activas:

  • Luxación medial de rótula, el clásico de los perros pequeños: vigilar cojeras intermitentes y saltos «a la pata coja».
  • Salud dental: mandíbula pequeña, dientes apretados, riesgo periodontal alto.
  • Control de peso de por vida.
  • Traumatismos por exceso de valor, la causa más frecuente de visita al veterinario en esta raza.
  • Sensibilidad al frío, ya comentada.
Riesgos específicos del oficio: zoonosis y raticidas

Cazar roedores tiene riesgos sanitarios propios, y esta sección no aparece en casi ninguna ficha de la raza.

Leptospirosis. La más relevante. La rata gris y los micromamíferos de campo son reservorio, y el contagio no requiere contacto directo: basta el agua estancada o el suelo contaminados con su orina. Vacunación consultada con el veterinario y evitar que beba de charcas y acequias.

Parásitos internos. Comerse las presas es vía clásica de entrada de helmintos: un rater que trabaja necesita desparasitación más frecuente que un perro de sofá. Garrapatas y otros vectores: meterse en zarzas y ribazos es su método de trabajo, así que antiparasitario externo continuado, revisión manual tras cada salida y atención a las enfermedades transmitidas por vectores.

Y el riesgo que más vidas se lleva por desconocimiento: la intoxicación secundaria por rodenticidas anticoagulantes. Si el perro se come una rata envenenada, se lleva la dosis con ella. Lo traicionero es que los síntomas pueden tardar varios días en aparecer —decaimiento, encías pálidas, sangrados, hematomas sin golpe— cuando ya nadie relaciona el cuadro con aquella rata del martes. Si hay o puede haber cebos donde caza, díselo al veterinario antes de que haya síntomas: existe tratamiento, pero el tiempo cuenta muchísimo.

Buscar cachorro fuera de Baleares

Toca ser franco: la raza vive fundamentalmente en Mallorca, y quien la quiera desde la Península ha de asumir que el cachorro vendrá casi con seguridad de la isla, y que la documentación no será un pedigrí de la RSCE, sino la inscripción en el libro genealógico del club. No es un papel de segunda —es el registro encomendado en 2002—, pero no sirve para el LOE ni para exposiciones FCI.

El punto de partida natural es CEPRAM, que organiza valoraciones de reproductores dos veces al año, en primavera y otoño, y cuya cita grande es la concentración monográfica de Montuïri, celebrada desde 1990. Ir a una monográfica antes de decidir es el mejor consejo posible: en una mañana ves muchos ejemplares juntos y te haces una idea real del carácter. Fuera de España hay núcleos de aficionados en Alemania y Francia.

  • Preguntas que un criador serio agradece. ¿Están los padres inscritos en el libro genealógico del club y han pasado valoración morfológica?
  • ¿Trabajan los padres o son ya solo perros de compañía? El carácter cambia bastante.
  • ¿Cuántos cachorros nacieron sin cola en esta camada y en las anteriores?
  • ¿Con qué se ha socializado la camada: gatos, niños, ruidos de ciudad?
  • ¿Qué parentesco hay entre los progenitores? Con una base de fundadores estrecha, importa de verdad.
Ventajas y desventajas de la raza
Ventajas (+)Desventajas (−)
Tamaño compacto: cabe en cualquier vivienda y viaja bien.Ladrador: avisa por diseño, y eso no se elimina.
Cuidados mínimos: pelo corto sin subpelo, cero peluquería, sin olor fuerte.Muy susceptible: exige socialización temprana y trato respetuoso.
Construcción sana: sin exageraciones morfológicas ni peajes anatómicos.Instinto de presa alto: incompatible con roedores y aves pequeñas en casa.
Guardián excelente: detecta y avisa antes que ningún timbre.Friolero: nada de vida exterior en invierno.
Muy inteligente y ágil: brilla en agility y en trabajos de olfato.Difícil de encontrar fuera de Baleares, y sin pedigrí FCI posible.
Datos interesantes sobre la raza
  1. Su prototipo racial completo está publicado en el BOE, faltas eliminatorias incluidas.
  2. Entró en el anexo estatal el mismo día que el ratonero valenciano. Dos décadas después, uno tiene número FCI y el otro no.
  3. Una ley autonómica en vigor lo menciona por su nombre —«eivissenc, mè i rater»— como raza de caza balear a conservar.
  4. Alrededor de uno de cada cinco cachorros nace sin cola: es genética, no cirugía.
  5. El estudio de 2022 descartó el parentesco con los terriers pese al asombroso parecido: convergencia de libro.
  6. Los cazadores prefieren los tricolores por un motivo práctico: en la maleza, un perro oscuro de cuatro kilos parece un conejo.
  7. Salta sobre su propia vertical a gran altura, detalle que el prototipo destaca. Tu encimera no está tan segura como crees.
Entonces, ¿es el perro para ti?

Sí, si quieres un perro pequeño que no sea de adorno, te divierte tener cerca una cabeza rápida, puedes dedicarle estimulación mental a diario, no te agobia un perro que avisa y te apetece sostener una raza que hoy depende por completo de sus criadores.

No, si buscas un perro tranquilo de sofá, convives con hámsteres, conejos o pájaros sueltos, el ruido es un conflicto grave en tu edificio, o esperas conseguirlo mañana en la Península con papeles internacionales.

El ca rater mallorquí ejemplifica algo que en la cinofilia española se repite mucho: una raza que funciona magníficamente y sigue casi invisible fuera de su comarca. Pequeño pero matón, listo, incansable y con una historia administrativa que explica media España.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puede la RSCE darme un pedigrí para mi ca rater mallorquí?

No. La raza no figura entre las españolas reconocidas por la RSCE, sino en su apartado de razas en fase de recuperación de Baleares, y tampoco está en el Grupo 11 que la RSCE reserva a razas españolas no reconocidas por la FCI. El documento válido es la inscripción en el libro genealógico del club: acredita el origen, pero no sirve para el LOE ni para exposiciones FCI.

¿Dónde busco un cachorro si vivo en la Península?

Prácticamente todo pasa por Mallorca y por el Club del Ca Rater Mallorquí (CEPRAM), que celebra su monográfica en Montuïri, el mejor sitio para ver muchos ejemplares y hablar con criadores. Fuera de España hay núcleos de aficionados en Alemania y Francia. Desconfía de cualquier anuncio que prometa pedigrí internacional.

¿En qué se diferencia del ratonero valenciano y del bodeguero andaluz?

En tamaño y en papeles. El mallorquín es el más pequeño (32–36 cm los machos, 3–5 kg) y no tiene estándar FCI. El valenciano tiene el n.º 370 desde 2022. El bodeguero andaluz, el n.º 371 desde 2024: ronda los 40 cm y desciende de fox terrier de pelo liso traídos por las compañías vinateras británicas a Jerez. Los tres estaban fuera hace unos años; dos entraron.

¿Necesito el curso y el seguro de la Ley 7/2023?

Depende del uso. Como perro de compañía, sí: el artículo 30 exige curso gratuito de validez indefinida y seguro de responsabilidad civil mientras viva el animal, aunque contenido y cuantía quedaron remitidos a desarrollo reglamentario. Si es un perro de caza documentado, la ley excluye de su ámbito a los perros de caza, rehalas y auxiliares. Aun así, con este instinto, tener seguro es sensato.

¿Es un terrier?

No, aunque lo parezca. El estudio de 2022, con 77 muestras y 33 microsatélites, encontró la raza claramente diferenciada y sin parentesco con los terriers. El parecido es convergencia: mismo oficio, misma presión de selección, orígenes distintos. Su afinidad más estrecha es con el gos rater valencià.

¿Se lleva bien con gatos y con roedores?

Con gatos depende: cachorro criado con gatito suele funcionar; adulto que llega a casa con gato, negociable con presentaciones lentas; y un gato que huye enciende el reflejo de persecución. Con hámsteres, cobayas, chinchillas, conejos enanos o pájaros no hay término medio: son su presa profesional, y se resuelve con puertas y jaulas inaccesibles, no con educación.

¿Es verdad que nacen sin cola?

Sí. Alrededor de uno de cada cinco nace anuro o con un muñón rudimentario, y el prototipo oficial lo recoge. Antiguamente se amputaba de forma sistemática, lo que ocultaba el rasgo. Desde que España ratificó sin reservas el Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía —en vigor aquí desde el 1 de febrero de 2018— el corte de cola no veterinario está prohibido.

¿Es una raza sana?

Tiene los ingredientes de una raza robusta: selección natural, cero exageraciones morfológicas y consanguinidad contenida (FIS 0,044). Pero con precisión: no existe listado de enfermedades hereditarias propias porque nunca se ha elaborado. En la práctica se vigilan luxación de rótula, salud dental, peso y traumatismos, más los riesgos del oficio: leptospirosis, parásitos e intoxicación secundaria por raticidas anticoagulantes.

¿Cuántos años vive un ca rater mallorquín?

Entre 12 y 15 años, la horquilla habitual de un perro pequeño y bien construido. Circulan cifras más altas que no tienen respaldo; lo que sí influye es el control del peso, la salud dental y evitar los accidentes derivados de su propia osadía.

Vídeo sobre la raza
Ventajas
  • Compacto, bueno para un piso
  • Fiel y cariñoso con la familia
  • Ágil, incansable cazador de ratas
  • Guardián vigilante «timbre»
Desventajas
  • Temperamento nervioso y excitable
  • Propenso a ladrar
  • Fuerte instinto de caza (ratas, animales pequeños)
  • Raro fuera de Baleares
Comparación con razas similares
Ratonero bodeguero andaluzRatonero de PragaJack russell terrier
Altura35–43 cm20–23 cm25–30 cm
Energía43.54.5
Apartamento3.54.53.5
Principiantes3.53.53
Preguntas frecuentes
¿Puede la RSCE darme un pedigrí para mi ca rater mallorquí?
No. La raza no figura entre las españolas reconocidas por la RSCE, sino en su apartado de razas en fase de recuperación de Baleares, y tampoco está en el Grupo 11 que la RSCE reserva a razas españolas no reconocidas por la FCI. El documento válido es la inscripción en el libro genealógico del club: acredita el origen, pero no sirve para el LOE ni para exposiciones FCI.
¿Dónde busco un cachorro si vivo en la Península?
Prácticamente todo pasa por Mallorca y por el Club del Ca Rater Mallorquí (CEPRAM), que celebra su monográfica en Montuïri, el mejor sitio para ver muchos ejemplares y hablar con criadores. Fuera de España hay núcleos de aficionados en Alemania y Francia. Desconfía de cualquier anuncio que prometa pedigrí internacional.
¿En qué se diferencia del ratonero valenciano y del bodeguero andaluz?
En tamaño y en papeles. El mallorquín es el más pequeño (32–36 cm los machos, 3–5 kg) y no tiene estándar FCI. El valenciano tiene el n.º 370 desde 2022. El bodeguero andaluz, el n.º 371 desde 2024: ronda los 40 cm y desciende de fox terrier de pelo liso traídos por las compañías vinateras británicas a Jerez. Los tres estaban fuera hace unos años; dos entraron.
¿Necesito el curso y el seguro de la Ley 7/2023?
Depende del uso. Como perro de compañía, sí: el artículo 30 exige curso gratuito de validez indefinida y seguro de responsabilidad civil mientras viva el animal, aunque contenido y cuantía quedaron remitidos a desarrollo reglamentario. Si es un perro de caza documentado, la ley excluye de su ámbito a los perros de caza, rehalas y auxiliares. Aun así, con este instinto, tener seguro es sensato.
¿Es un terrier?
No, aunque lo parezca. El estudio de 2022, con 77 muestras y 33 microsatélites, encontró la raza claramente diferenciada y sin parentesco con los terriers. El parecido es convergencia: mismo oficio, misma presión de selección, orígenes distintos. Su afinidad más estrecha es con el gos rater valencià.
¿Se lleva bien con gatos y con roedores?
Con gatos depende: cachorro criado con gatito suele funcionar; adulto que llega a casa con gato, negociable con presentaciones lentas; y un gato que huye enciende el reflejo de persecución. Con hámsteres, cobayas, chinchillas, conejos enanos o pájaros no hay término medio: son su presa profesional, y se resuelve con puertas y jaulas inaccesibles, no con educación.
¿Es verdad que nacen sin cola?
Sí. Alrededor de uno de cada cinco nace anuro o con un muñón rudimentario, y el prototipo oficial lo recoge. Antiguamente se amputaba de forma sistemática, lo que ocultaba el rasgo. Desde que España ratificó sin reservas el Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía —en vigor aquí desde el 1 de febrero de 2018— el corte de cola no veterinario está prohibido.
¿Es una raza sana?
Tiene los ingredientes de una raza robusta: selección natural, cero exageraciones morfológicas y consanguinidad contenida (FIS 0,044). Pero con precisión: no existe listado de enfermedades hereditarias propias porque nunca se ha elaborado. En la práctica se vigilan luxación de rótula, salud dental, peso y traumatismos, más los riesgos del oficio: leptospirosis, parásitos e intoxicación secundaria por raticidas anticoagulantes.
¿Cuántos años vive un ca rater mallorquín?
Entre 12 y 15 años, la horquilla habitual de un perro pequeño y bien construido. Circulan cifras más altas que no tienen respaldo; lo que sí influye es el control del peso, la salud dental y evitar los accidentes derivados de su propia osadía.
Fuentes

Tipo aborigen balear (Club del Ca Rater Mallorquí)

Share This Article